lunes, 6 de mayo de 2019

CUANDO EL VACÍO ES ARTE

“La forma es vacío y el vacío es forma”
Siddharta Gautama


From nothing to void. Del hueco al vacío es un proyecto del artista y matemático Pep Vidal ganador en el año 2014 del prestigioso premio Propuestas VEGAP. Después de pasar por ARCOmadrid con L21 en el 2016 dentro de la sección Openning comisariada por Juan Canela y por la galería Barcelonesa ADN en el año 2017, se presenta en la Sala 3 del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón de mano de la Fundación Municipal de Cultura en colaboración con el programa de divulgación científica y tecnológica “Gijón con ciencia”. From nothing to void encarna la hibridación y transdisciplinariedad demandada por nuestra época y reclama la transversalidad del pensamiento para un espectador que, al enfrentarse a esta pieza, puede concluir que el arte y la ciencia tienen más cosas en común de las que, a priori, pensamos.


Pep Vidal, Licenciado en matemáticas en la UAB (2008) y Doctor en Ciencias Físicas en la UAB y sincrotrón ALBA (2015), centra su interés en el cálculo infinitesimal, la topología y las series infinitas. Como investigador le atribuye una especial importancia a la propia experiencia vital en el proceso y, en este sentido, el arte y la libertad que éste le ofrece en la posibilidad de traslación del pensamiento a una obra es más directa y personal que en la ciencia.

El artista y el científico no son figuras tan ajenas entre sí. Existen diferencias, pero son muchas las similitudes que hay entre el proceso de investigación científico y el proceso creativo artístico. No es tanta la distancia entre Rotwang, el científico de Metrópolis de Fritz Lang, y el pintor Frenhofer de La obra maestra desconocida de Balzac. El cine y la literatura recogen prolijos ejemplos al respecto ofreciendo una imagen estereotipada de ambas figuras a la cuales atribuyen un temperamento saturniano. En el fondo, es el mito del creador y la criatura, ya sea ésta una obra de arte o un experimento científico.  Artista y científico, los dos de carácter lunático y extravagante, convergen en la figura Prometeo. Ciencia ficción y mitos aparte lo cierto es que, como sostiene Pep Vidal, existen conexiones entre las dos profesiones y una bidireccionalidad que, aunque difícil de definir, es un hecho. 


En From nothing to void. Del hueco al vacío el artista-científico presenta cinco cápsulas una al lado de la otra. En apariencia son iguales. Sin embargo, todas son distintas, aunque a ojos del espectador esta realidad se convierta casi en un acto de fe. En cada cápsula se ha reducido la materia de menor a mayor porcentaje por medio del acelerador de partículas del Sincrotrón ALBA, hasta llegar a conseguir un espacio lo más cercano a la nada, al VACÍO. Éste ha sido el proceso:

Cápsula #1. No se ha alterado. Por tanto, hay aire y otras partículas dentro. Un hueco. Un vacío.
Cápsula #2. Es el resultado de un vacío parcial, donde se ha eliminado el 50% de la materia.
Cápsula #3. Es el resultado de un vacío intermedio, donde se ha eliminado el 70% de la materia.
Cápsula #4. Es el resultado de un muy alto vacío, donde se ha eliminado el 90% de materia.
Cápsula #5. Es el resultado final, un ultra vacío, donde se ha eliminado el 99.9999999% de materia.


El vacío es un concepto que, tanto en la Historia de la Ciencia como en la historia del Arte ha tenido y tiene gran protagonismo. En el artículo “El espacio vacío y sus implicaciones en la Historia de la Ciencia”, Joan Josep Solaz-Portolès y Magdalena Moreno-Cabo señalan que “la revolución teórica y práctica sufrida por las ciencias físicas en este siglo ha mostrado que la separación entre materia y no-materia (vacío) no es un límite insalvable, que la relación entre ambos términos es profunda”. Como en el arte, sendos conceptos no son compartimentos estancos, no son dos ámbitos en contradicción. Así, por ejemplo, en Vacío y plenitud  François Cheng especifica, refiriéndose a la pintura china, que “en ciertos cuadros de los Song y de los Yuan comprobamos que el vacío (espacio no pintado) ocupa hasta dos tercios de la tela. Ante tales cuadros, incluso un espectador ingenuo siente confusamente que el vacío no es una presencia inerte y que está recorrido por alientos que enlazan el mundo visible a un mundo invisible”. El vacío es el contrapunto compositivo necesario y juega un papel dinámico y activo. La no-materia y lo no-pintado se convierten en la otra cara de la moneda. From nothing to void enfrenta al espectador ante esta paradoja y, desde la dualidad arte-ciencia, le invita a dar un paso más en la comprensión de los límites de la realidad.


Fundación Municipal de Cultura de Gijón / Gijón con Ciencia:

LaEscena:

Arteinformado:


NATURALEZAS SIN RETORNO

“La montaña en que no habitaban dioses de figura humana, las estribaciones sobre las que no se erguía ninguna estatua visible, las pendientes no holladas por algún zagal, no merecían una sola palabra. Todo era escenario vacío en tanto no apareciera el hombre y llenara con su acción corpórea, de modo trágico o hilarante la escena. Todo esperaba al hombre, y allí donde llegaba, todo retrocedía y le dejaba espacio libre”.

Von der Landschaft (Sobre el paisaje, 1902)
Rainer María Rilke

Natura/Contra natura, Cristina Ferrández

Las transformaciones naturales de nuestros paisajes son un work in progress apenas perceptible tras el telón de fondo de la antropización rápida y sin miramientos de la acción humana. En Naturalezas sin retorno la artista Cristina Ferrández muestra a través de la fotografía y el videoarte los cambios en unos territorios que parecen prístinos pero en los que, en realidad, escasamente se revelan rasgos de su pureza inicial. “Parece que nuestra civilización aliena nuestro propio entorno” proclamó Agustin Berque. Y es que, en la época de la modernidad líquida de Bauman, nuestros paisajes también se han vuelto líquidos. El carácter acelerado de los tiempos se traduce en ceguera hacia nuestro alrededor, hacia el impacto de las tecnologías, de la deforestación, de la contaminación, de los residuos generados por el sistema capitalista… Todo ello sin darnos cuenta de que la naturaleza, como la piel, tiene memoria. Y el cambio climático es su carcinoma.

En un instante de entropía, Cristina Ferrández

            El trabajo de Ferrández no muestra espacios degradados e hiperindustrializados, sino que pone el foco en una realidad menos obvia. Su objetivo es enfrentarse a la materialidad de aquellos parajes en los que la espontaneidad natural de los cambios geológicos graduales ha quedado subsumida por la domesticación. El sujeto contemporáneo somete al hábitat otorgándose unos plenos derechos de explotación que no le han sido concedidos. Gea es de todos y no es de nadie. Sin embargo, retrocede y deja espacio libre a la acción humana tal y como dejó escrito Rilke.
En Le coeur de l`homme et le cours de la nature (El corazón del hombre y el curso de la naturaleza, 1991) el ya citado Berque exclamó “¡La muerte del paisaje es el fin del proyecto moderno!”. No se trata de proclamar una naturaleza primigenia sino de reflexionar sobre cómo los efectos del modelo económico-social imperante están generando un proyecto de paisaje en el que el ciclo natural del eterno retorno está desapareciendo ante nuestra propia mirada.

La presa de la araña, Cristina Ferrández


GALERÍA LUMBRERAS / Catálogo expositivo:

El Cuaderno Digital:

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La Ventana del Arte:

I love Bilbao:



martes, 17 de julio de 2018

FOTOGRAFÍA 01: LO CAPITAL ES LA MIRADA

“Hay que mirar, y mirar es algo sumamente difícil”. Son palabras de Henri Cartier-Bresson en una entrevista con Alain Desvergnes. “Lo capital es la mirada” se tituló esta conversación” y sí, estoy de acuerdo con ello. La primera exposición de fotografía de la Galería Lucía Dueñas aglutina tres nombres, tres estilos, tres temáticas. ¿El punto común? La mirada sobre la vida y la capacidad de reflexión a través de la instantánea.



Lluís Estopiñan: Ontología de los afectos

El olvido, el pasado. “La memoria constituye por sí sola un criterio de la identidad personal” dictaminó Paul Ricoeur. Entonces, ¿nuestro yo está directamente vinculado con nuestra capacidad de recordar? A través de Disclosed Memory Lluís Estopiñan responde afirmativamente a esta pregunta.
La recuperación del pasado y su recreación en el presente son abordados en esta serie a través de negativos antiguos, cajas desmontadas de medicamentos y del azul prusiano de la cianotipia. El proceso creativo y los elementos empleados son parte indisoluble de una ontología de los afectos y de una evocadora manera de aprehender los objetos pretéritos. Además, la delicadeza de los resultados es paralela a la fragilidad para almacenar los recuerdos.


Las imágenes fotográficas han sido expuestas con sol de Cadaqués y reveladas con mezcla de agua corriente también de Cadaqués y de mar de la playa de “Es Colom”. Cada lugar tiene su genius loci, sus características distintivas, su propia idiosincrasia. Cada lugar tiene un sentido y, en palabras de Yannis Hamilakis el baluarte de la arqueología sensorial, la conexión con un determinado territorio surge de “la capacidad de los lugares para recolectar y acoger recuerdos”.

Los objetos y los lugares están, por tanto, cargados de afectividades. Mayores éstas cuanto más alejadas temporalmente porque entonces hace su aparición la nostalgia y el anhelo de retorno. El tiempo perdido, los momentos vividos, las ausencias. Pasado y presente están vinculados a través de la memoria. Retomando a Ricoeur “la memoria es el presente del pasado”, permite remontar a los acontecimientos más lejanos de la infancia y establecer una continuidad con el presente vivido. Para Lluís Estopiñan los recuerdos que nos posibilitan transitar en el tiempo son de color azul cyan. La serie Disclosed Memory ejemplifica la quintaesencia de la memoria y, por extensión, de nuestra identidad.



Rafa Fernández: Topografía americana 

Sentenció Gautier que el placer del viaje consiste en ir, no en llegar. Rafa Fernández concibe el viaje así, como una experiencia que plasma a través de la fotografía entendida como periégesis no escrita sino visual. Sus instantáneas reconstruyen una personal topografía americana de tipos humanos, escenas de calle, carreteras, coches, gasolineras, cafeterías, hoteles… Un inventario en blanco y negro de los territorios transitados, pero no al modo del turista sino a la manera de un flaneur del viaje.



Carmelo Vega en su ensayo Lógicas turísticas de la fotografía, editado por Cátedra, reflexiona acerca de cómo la práctica fotográfica y la experiencia viajera van de la mano: Los viajes fotográficos fueron concebidos como viajes de la verdad: la imagen fotográfica reconstituía así la imagen del mundo. Fotografiar era volver a ver. Pero, además, ver de forma ordenada: planificando y estructurando la mirada como un fichero, colocando metódicamente las cosas en su sitio, señalando su situación exacta, determinando su importancia. En definitiva, catalogando lugares, culturas, individuos, objetos; reduciéndolo todo a lo esencial, al estereotipo, a una identidad epidérmica fundada en la visión subjetiva del que viene de fuera. Hasta el propio Baudelaire, entusiasta enemigo de las pretensiones artísticas de la fotografía, admitió su valor como documento de exploración y de reconocimiento.

Viajar es conocer. En 1960, John Steinbeck descubrió que no conocía su propio país y, junto a su perro Charley, inició un largo periplo por tierras estadounidenses. En los viajes de Rafa Fernández su compañera es una Leica M6 que parece disparar al ritmo de blues o jazz. Y es más que probable que en la maleta lleve también algún libro de Steinbeck. La serie American Way desplaza la imaginación del espectador al planeta americano a través, por tanto, de unas imágenes nutridas de referencias musicales, literarias y, por supuesto, fotográficas. Robert Frank, Walker Evans, Garry Winogrand, William Eggleston… la lista es larga como “largos son los viajes que requiere América” en palabras de Stephen Shore. Abróchense el cinturón. Esto es una invitación al viaje a través de las imágenes reveladas de Rafa Fernández. 


Carlos Pérez Siquier: lo bello y lo mísero en La Chanca

Año 1956. Almería. Un joven Pérez Siquier documenta fotográficamente el paisaje y el paisanaje de La Chanca. Este barrio de pescadores, nacido en las inmediaciones del puerto, fue creciendo a base de chozas, chabolas y cuevas.  Juan Goytisolo describió así su urbanismo improvisado y nacido de las circunstancias: “Las casucas parecen un juego de dados, arrojado allí caprichosamente. La violencia geológica, la desnudez del paisaje son sobrecogedoras. Diminutas, rectangulares, las chozas trepan por la pendiente y se engastan en la geografía quebrada del monte, talladas como carbunclos”.


Prostitución, alcoholismo, delincuencia juvenil, tracoma, lepra, demencia, tuberculosis, subdesarrollo, hambre, analfabetismo, resignación... males de La Chanca bajo el sol abrasador y las blancas vibraciones de las paredes encaladas. El día a día del lugar fue plasmado por Pérez Siquier no bajo la mirada de la denuncia sino de la dignificación, ensalzando la vida cotidiana de las gentes. Y ello a través de una fotografía instintiva y espontánea. En una entrevista él mismo se definió en estos términos: “Soy de los fotógrafos intuitivos, incapaz de preparar una fotografía. Yo quiero coger la vida como pasa por delante de mis ojos. Tanto las personas como los objetos salen a mi encuentro. Yo no busco”.

La fotografía humanista de La Chanca se convirtió en uno de los máximos ejemplos del documentalismo de AFAL, el movimiento de renovación fotográfica más importante de la Historia de la Fotografía Española que Pérez Siquier fundó junto a José María Artero. Su autenticidad entronca con ciertos aspectos del neorrealismo italiano mostrando de forma fidedigna las condiciones sociales del barrio a través del blanco y negro en tiempos de posguerra y de censura política. Ésta no era la España que Franco quería mostrar.


Año 1962. La Chanca ya no volvería a ser retratada en blanco y negro pues Pérez Siquier empezó a trabajar en color, pero manteniendo siempre los encuadres y composiciones estética y conceptualmente innovadores. Éste fue también el año en el que Goytisolo escribió sobre este territorio infrahumano. El intelectual reflexionó sobre la ambivalente sensación causada por un lugar en el cual belleza y la pobreza discurrían de manera equidistante: “Paralelamente a este doloroso descubrimiento, la contemplación de su bellísimo, luminoso paisaje me sobrecogió. Desde entonces he vivido atrapado en un dilema insoluble: el que opone la visión estética y hedonista del mundo a un enfoque exclusivamente moral. Mi indignación ante las condiciones de pobreza y desamparo en que viven los hombres y mujeres a quienes más cercano me siento chocan de frente con la seducción íntima de un paisaje desnudo y áspero, de una serie de virtudes primitivas inexorablemente barridas por el progreso e industrialización”. La dicotomía de emociones se presenta también cuando el espectador se enfrenta a lo bello y lo mísero discurriendo en paralelo en las fotografías de Pérez Siquier. 


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martes, 3 de abril de 2018

EN ALACENAS

"Jaulas" de Marga Colás y Pedro García


A lo que me dedico es al dolor
para dar sentido y forma
a la frustración y el sufrimiento
 Louise Bourgeois



       Como reza el dicho “aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”. Una jaula es sinónimo de reclusión, de privación de libertad y ni siquiera un material precioso hace que sea menos cárcel. En muchas ocasiones, las jaulas tampoco tienen entidad física, son jaulas mentales, imperceptibles ante los ojos de los demás e, incluso, ante los nuestros propios. Pero las jaulas no son menos jaulas por ser de cristal. Todo lo contrario. La invisibilidad de los barrotes es doblemente peligrosa porque no permite identificar el aislamiento y, por extensión, tampoco la causa del mismo. 

     Quienes que se dedican a analizar el subconsciente sostienen que, aquellos que se ven enjaulados durante el sueño, desean expresar unas quejas que mientras están despiertos no manifiestan. La jaula se convierte así en un arquetipo arraigado en el inconsciente colectivo a través del cual expiar padecimientos e inquietudes. Louise Bourgeois dio testimonio de ello por medio de unas Celdas autobiográficas en las que purificó sus angustias y soledades en un auténtico ejercicio liberador.
 
Marga Colás

 Las jaulas (auto)impuestas de Marga Colás y Pedro García son, a través del dibujo y el collage en la primera y de la instalación en el segundo, objetos catárquicos que purgan la falsa libertad que habitamos. De este modo, los trabajos presentados por ambos artistas manifiestan cómo nuestra autonomía no es tal y cómo lo personal es también político. Al igual que en Bourgeois, en estas celdas reales o metafóricas, se intuyen elementos autobiográficos tamizados. En ella a través de las presencias y en él a través de las ausencias. Cada pieza, a modo de microcosmos, refleja una inquietud vital íntima y concreta. 

Jaulas / Marga Colás e instalación de Pedro García

“Como metidas en alacenas”, así describe la criada Poncia la vida de las hijas de Bernarda Alba en la tragedia lorquiana. La jaula de cada una de ellas, la alacena, es la crítica social y el patriarcado que no las deja vivir. La alacena es, además, un elemento que remite directamente a lo doméstico, al ámbito del hogar que es territorio femenino por adjudicación patriarcal.  
En la obra de Marga Colás la mujer también habita en alacenas. Las presiones socioculturales, la violencia sexual, los cánones de belleza como el culto a la juventud y la delgadez… Your body is a battleground sentenció Barbara Kruger. Porque sí, el cuerpo de las mujeres es un auténtico campo de batalla físico y mental. En nuestros cuerpos y en nuestras cabezas se está librando una guerra. En palabras de Carla Rice son “territorios ocupados” o, podría decirse, “enjaulados”. Incluso aunque, de vez en cuando, consigamos abrir la puerta de la jaula o hacer ceder los barrotes ayudadas por el feminismo, vivimos en un permanente estado de sitio que nos genera conflictos en nosotras mismas. En el siglo XXI las mujeres queremos romper esquemas y gritar “ésta no es la Casa de Bernarda Alba”. Sin embargo, la dicotomía “cabeza moderna/corazón patriarcal” (citando a María Antonia García de Léon) nos mantiene presas del sistema y de nosotras mismas aún sin quererlo o, lo que es más peligroso, sin ser conscientes de ello. 

Marga Colás

Acompañando y reforzando la obra de Marga Colás, el trabajo de Pedro García alude a las inquietudes existencialistas del ser humano de una manera universal pero no por ello menos íntima. La fragilidad, la memoria, la ausencia, el dolor… son abordados de una forma marcadamente introspectiva a través del empleo de elementos cotidianos, de objetos presentes en su entorno más cercano. Precisamente éstos remiten de manera directa a lo doméstico entroncando con las reflexiones de Colás.  La omnipresencia de los platos que el propio artista califica de fortuita, remite directamente al hogar, al menaje guardado en la alacena de cualquier casa. Y, de nuevo, aparece la alacena como metáfora lorquiana de la jaula. Lo femenino se hace presente. Una madre, una esposa, una hermana… Ecos, quizás, de la memoria personal, de escenas vitales y próximas aunque subsumidas en el inconsciente y que el artista logra transmitir a través de la claustrofobia psíquica que invade al espectador su instalación de una jaula a escala humana. Ésta, parapetada por una muralla de platos, alberga en su interior un único plato roto aunque recompuesto con bridas. El dolor y su superación (o apaciguamiento), los múltiples fragmentos de loza y su cicatrización a través de anclajes. 
Pedro García ha configurado una escenografía de una fuerte carga emocional a través de la dualidad entre la consistencia y la rotundidad de la jaula y la fragilidad de la arcilla. 

"Jaula" / Pedro García

"Platos" / Pedro García

Obra por obra en la exposición, ambos artistas enfrentan al espectador a la identificación de sus propias jaulas para deconstruirlas o subvertir su significado de modo que la alacena se pueda transformar en una “habitación propia”, en un cuarto conquistado y no en un espacio de aislamiento y miedos sino de empoderamiento. Marga Colás y Pedro García han trabajando juntos, remando en la misma dirección y compartiendo inquietudes complementarias. Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser “mujer con algo de hombre” u “hombre con algo de mujer”, dejó sabiamente escrito Virginia Wolf, y en Jaulas este objetivo ha sido conseguido.   

"Jaulas" de Marga Colás

Artículo publicado en El Cuaderno: