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martes, 3 de abril de 2018

EN ALACENAS

"Jaulas" de Marga Colás y Pedro García


A lo que me dedico es al dolor
para dar sentido y forma
a la frustración y el sufrimiento
 Louise Bourgeois



       Como reza el dicho “aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión”. Una jaula es sinónimo de reclusión, de privación de libertad y ni siquiera un material precioso hace que sea menos cárcel. En muchas ocasiones, las jaulas tampoco tienen entidad física, son jaulas mentales, imperceptibles ante los ojos de los demás e, incluso, ante los nuestros propios. Pero las jaulas no son menos jaulas por ser de cristal. Todo lo contrario. La invisibilidad de los barrotes es doblemente peligrosa porque no permite identificar el aislamiento y, por extensión, tampoco la causa del mismo. 

     Quienes que se dedican a analizar el subconsciente sostienen que, aquellos que se ven enjaulados durante el sueño, desean expresar unas quejas que mientras están despiertos no manifiestan. La jaula se convierte así en un arquetipo arraigado en el inconsciente colectivo a través del cual expiar padecimientos e inquietudes. Louise Bourgeois dio testimonio de ello por medio de unas Celdas autobiográficas en las que purificó sus angustias y soledades en un auténtico ejercicio liberador.
 
Marga Colás

 Las jaulas (auto)impuestas de Marga Colás y Pedro García son, a través del dibujo y el collage en la primera y de la instalación en el segundo, objetos catárquicos que purgan la falsa libertad que habitamos. De este modo, los trabajos presentados por ambos artistas manifiestan cómo nuestra autonomía no es tal y cómo lo personal es también político. Al igual que en Bourgeois, en estas celdas reales o metafóricas, se intuyen elementos autobiográficos tamizados. En ella a través de las presencias y en él a través de las ausencias. Cada pieza, a modo de microcosmos, refleja una inquietud vital íntima y concreta. 

Jaulas / Marga Colás e instalación de Pedro García

“Como metidas en alacenas”, así describe la criada Poncia la vida de las hijas de Bernarda Alba en la tragedia lorquiana. La jaula de cada una de ellas, la alacena, es la crítica social y el patriarcado que no las deja vivir. La alacena es, además, un elemento que remite directamente a lo doméstico, al ámbito del hogar que es territorio femenino por adjudicación patriarcal.  
En la obra de Marga Colás la mujer también habita en alacenas. Las presiones socioculturales, la violencia sexual, los cánones de belleza como el culto a la juventud y la delgadez… Your body is a battleground sentenció Barbara Kruger. Porque sí, el cuerpo de las mujeres es un auténtico campo de batalla físico y mental. En nuestros cuerpos y en nuestras cabezas se está librando una guerra. En palabras de Carla Rice son “territorios ocupados” o, podría decirse, “enjaulados”. Incluso aunque, de vez en cuando, consigamos abrir la puerta de la jaula o hacer ceder los barrotes ayudadas por el feminismo, vivimos en un permanente estado de sitio que nos genera conflictos en nosotras mismas. En el siglo XXI las mujeres queremos romper esquemas y gritar “ésta no es la Casa de Bernarda Alba”. Sin embargo, la dicotomía “cabeza moderna/corazón patriarcal” (citando a María Antonia García de Léon) nos mantiene presas del sistema y de nosotras mismas aún sin quererlo o, lo que es más peligroso, sin ser conscientes de ello. 

Marga Colás

Acompañando y reforzando la obra de Marga Colás, el trabajo de Pedro García alude a las inquietudes existencialistas del ser humano de una manera universal pero no por ello menos íntima. La fragilidad, la memoria, la ausencia, el dolor… son abordados de una forma marcadamente introspectiva a través del empleo de elementos cotidianos, de objetos presentes en su entorno más cercano. Precisamente éstos remiten de manera directa a lo doméstico entroncando con las reflexiones de Colás.  La omnipresencia de los platos que el propio artista califica de fortuita, remite directamente al hogar, al menaje guardado en la alacena de cualquier casa. Y, de nuevo, aparece la alacena como metáfora lorquiana de la jaula. Lo femenino se hace presente. Una madre, una esposa, una hermana… Ecos, quizás, de la memoria personal, de escenas vitales y próximas aunque subsumidas en el inconsciente y que el artista logra transmitir a través de la claustrofobia psíquica que invade al espectador su instalación de una jaula a escala humana. Ésta, parapetada por una muralla de platos, alberga en su interior un único plato roto aunque recompuesto con bridas. El dolor y su superación (o apaciguamiento), los múltiples fragmentos de loza y su cicatrización a través de anclajes. 
Pedro García ha configurado una escenografía de una fuerte carga emocional a través de la dualidad entre la consistencia y la rotundidad de la jaula y la fragilidad de la arcilla. 

"Jaula" / Pedro García

"Platos" / Pedro García

Obra por obra en la exposición, ambos artistas enfrentan al espectador a la identificación de sus propias jaulas para deconstruirlas o subvertir su significado de modo que la alacena se pueda transformar en una “habitación propia”, en un cuarto conquistado y no en un espacio de aislamiento y miedos sino de empoderamiento. Marga Colás y Pedro García han trabajando juntos, remando en la misma dirección y compartiendo inquietudes complementarias. Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser “mujer con algo de hombre” u “hombre con algo de mujer”, dejó sabiamente escrito Virginia Wolf, y en Jaulas este objetivo ha sido conseguido.   

"Jaulas" de Marga Colás

Artículo publicado en El Cuaderno:

lunes, 4 de septiembre de 2017

GEOLOGÍA DEL TIEMPO Y LA DERIVA

“Las ruinas ofrecen a la vista el espectáculo
del tiempo y añaden al inmemorial
tiempo geológico los tiempos múltiples
de la experiencia humana.” 

El tiempo en ruinas, Marc Augé


En la sociedad del espectáculo de Guy Debord, ¿cuál es el uso que hacemos de las ruinas? La mercantilización de la cultura, la parquetematización de los lugares y la sustitución del original por sus réplicas produce imágenes estereotipadas y artificiales de los yacimientos arqueológicos. La consecuencia directa es la proliferación de un espectador que se aproxima a la ruina de manera superficial y fugaz.

Cristina Ferrández plantea para las Termas Romanas de Campo Valdés tres instalaciones en íntima conexión con un museo de sitio que conserva un alto porcentaje de restos materiales originales y cuyo planteamiento museográfico le permite alejarse de la mera trivialidad de la postal turística. Dejó escrito Augé en su obra El tiempo en ruinas que “la conversión del mundo en espectáculo es, respecto a sí misma, su propio fin; en este sentido, quiere ser expresión del fin de la historia, de la muerte de la historia. Las ruinas, por su parte, aún dan señales de vida”. De este modo, la interacción de los site-specific de la artista con el yacimiento busca reafirmar la historia humana y las eras geológicas, su formación y devenir, así como poner en relevancia la vida de unas ruinas que recogen el código genético de la ciudad.

Marc Augé

El proyecto “Geología del tiempo y la deriva” de Ferrández se asienta en su interés por la antropización del territorio, por las transformaciones infligidas por las sociedades sobre el medio desde el origen de los tiempos. Como creadora multidisciplinar sus trabajos abarcan escultura, fotografía, videoarte e instalación siempre enfocados al estudio del paisaje y la relación del individuo con el hábitat explorando, a partir de ello, cuestiones de género, ecología, antropología, sociología y geografía humana. En esta ocasión, plantea dos proyecciones en las estancias de las termas públicas de época romana y una tercera en interacción con la muralla de fundación bajoimperial y con los proyectiles medievales. La artista realiza un análisis estratigráfico y estético huyendo de una aproximación banal a la ruina y a su transformación en espectáculo para adentrarse en la experiencia del tiempo humano y geológico.  

“Lo que nos cautiva en el espectáculo de las ruinas, incluso en aquellos casos en que la erudición pretende lograr que nos relaten la historia, o en aquellos en que el artificio de una escenificación de luz y sonido las transforma en espectáculo, es su aptitud para hacernos percibir el tiempo sin resumir la historia ni liquidarla con la ilusión del conocimiento o de la belleza”. Son, de nuevo, palabras de Augé. La “acción artística” de Cristina Ferrández busca hacer hincapié en los distintos materiales y variadas texturas que componen el yacimiento (opus, calizas, areniscas…) reflejando su curriculum vitae geológico y despertando la conciencia de un tiempo expandido más allá de la historia humana en un espectador del que se espera que salga de su letargo para aprehender la ruina bajo una mirada contemporánea.




domingo, 3 de septiembre de 2017

CIUDAD EFÍMERA


“No se recuerda qué necesidad u orden o deseo
impulsó a los fundadores de Zenobia a dar esta forma a su ciudad,
y por eso no se sabe si quedaron satisfechos con la ciudad
tal como hoy la vemos, crecida quizá por superposiciones
sucesivas del primero y ya indescifrable diseño”.

Las ciudades invisibles / Italo Calvino



En el año 1972, Italo Calvino publicó el libro “Las ciudades invisibles”, un conjunto de relatos de ciudades imaginarias que el viajero Marco Polo cuenta a Kublai Kan, emperador de los tártaros. Se trata de una serie de lúcidas descripciones de urbes imposibles que sumergen al lector en reflexiones aplicables a la ciudad contemporánea.

La instalación site-specific de Colectivo DV (Diana Coanda y Víctor Velasco) para el patio del Museo Casa Natal de Jovellanos podría ser una de esas ciudades descritas por el escritor italiano. “Ciudad efímera” es una urbe de ficción asentada sobre una cimentación de escombro industrial. Se trata de una metrópoli de mimbre construida a partir de formas geometrizadas, irregulares y de trazo filiforme. Las estructuras están cubiertas de gasa y escayola. El yeso es un material empleado en revoques y enlucidos, no para funciones estructurales primordiales, no es un componente duradero porque la ciudad efímera no necesita un armazón estable. Es nómada y, como tal, en cada exposición se transforma y se adapta al espacio disponible como metáfora de una realidad: para la ciudad-espectáculo todo es urbanizable. Juanma Agulles en su ensayo La destrucción de la ciudad sostiene que “las formas de habitar el espacio ya no pueden basarse en la identidad ni en lo fijo, sino que se deben a lo adaptable y lo móvil”. La ciudad, al menos en el sentido histórico que tiene la palabra, está próxima a su extinción fagocitada por su propio desarrollo sin límites, absorbida por dinámicas de construcción-destrucción / inversión-especulación. 


Ciudad efímera en el Museo Jovellanos
Colectivo DV presenta “Ciudad efímera” como una isla urbanizada que permite al espectador rodearla y visualizarla desde diversas perspectivas. También visitarla de manera diurna o nocturna bajo una luz ultravioleta. Cada visión es acompañada de su correspondiente audio generador de ambiente. Como en el resto de sus trabajos, juegan con la dualidad conceptual y el contraste a partir del empleo de materiales antitéticos: día/noche, yeso/escombro, ligereza/pesadez, blanco/negro.

Paul Virilio en su texto “La ciudad sobreexpuesta” definió a la metrópolis actual como el fósil de una sociedad pasada, como un “paisaje fantasmal” caracterizado ahora por su forma dispersa, sus límites imprecisos y su elevada movilidad. Por tanto, esta urbe pasajera de Colectivo DV conduce a deliberar sobre la actual ciudad postindustrial surgida a partir de la década de los años setenta del siglo XX y, para ello, la asientan sobre una base de escoria metalúrgica de la que emergen edificios que, casi a modo a modo de vestigios, completan una especie de panorama lunar estéril en el cual la vida sólo es transmitida a partir del elemento sonoro. 


Ciudad efímera en el Museo Jovellanos
¿Qué paisaje nos dejará el crecimiento urbano ininterrumpido? El ángel de la Historia de Walter Benjamin podría sobrevolar la “Ciudad efímera” y ver en esos escombros industriales de los cimientos la catástrofe del progreso. Pero, ¿sucumbe la ciudad ante un terreno yermo o bien emerge de un suelo de deshechos? Si las ciudades son un reflejo de las sociedades que las habitan en la respuesta a esta última pregunta estará el germen de la ciudad del futuro. 



Proyecto comisariado para La Noche Blanca 2017 | Gijón

Youtube: Montando Ciudad efímera

El digital de Asturias

Arteinformado

El Comercio

El Comercio



jueves, 29 de septiembre de 2016

WAVE TO THE FUTURE

D.O.U.G.L.A.S., la última ola de la tierra (2016) del colectivo conocido como Surfcitizens es una gran estructura luminosa de 1,70 m. de altura conformada por 53 tubos fluorescentes.  Los ideólogos de la llamativa pieza son un grupo de surferos integrado por Xavi Ocaña, Alberto Calvete, Idil Criado y Marc Conca. La Galería Adriana Suárez la presenta con motivo de La Noche Blanca 2016 de Gijón.

En la web del grupo se puede leer el siguiente texto que remite a un contexto distópico de elaboración de la pieza. La última ola sería, pues, el producto de una sociedad futurista:

“La Tierra, año 2778. Las grandes corporaciones controlan el planeta. Tras el consumo de la mayor parte de los recursos naturales, los avances tecnológicos han logrado desarrollar formas de preservar la vida humana prescindiendo de la naturaleza. La autonomía del ser humano respecto al planeta ha hecho desaparecer los movimientos ecologistas, acelerando la proliferación de formas de vida y producción no sostenibles. Fuera de las ciudades, cualquier hábitat natural se ha extinguido. Incluidos los mares y los océanos. El calentamiento global y el vertido de residuos tóxicos han acabado con el viento, las mareas, los arrecifes de coral y cualquier forma de vida marina. El fondo del mar es un desierto. Sin vida, sin movimiento, sin olas.

Con la esperanza de garantizar la supervivencia de los mares y océanos, un grupo de surfers conocidos como Surfcitizens crearon a D.O.U.G.L.A.S, la última ola de la Tierra. Un ente hecho de luz en cuyo interior lograron encerrar la última gota de vida marina. D.O.U.G.L.A.S está dotada de inteligencia artificial. Es capaz de pensar, comunicarse y desplazarse a la velocidad de la luz. Para sobrevivir solo necesita conectarse a una toma de electricidad antes de que su batería se agote. Su misión es mantener a salvo la única esperanza de vida acuática que queda en el planeta mientras una nueva generación de Surfcitizens trata de descifrar el código que abre su interior. Solo entonces D.O.U.G.L.A.S podrá llegar al mar y devolver la vida y las olas a las aguas de la Tierra.”

D.O.U.G.L.A.S., la última ola (2016, Surfcitizens)

Iconográficamente esta escultura nos remite a La gran ola de Kanagawa, la famosa estampa japonesa de Hokusai fechada entre 1830 y 1833, durante el período Edo de la historia de Japón. Se trata de una de sus obras  más emblemáticas y forma parte de su conocida serie Treinta y seis vistas del monte Fuji. A partir de la segunda mitad del siglo XIX la citada estampa de La gran ola se volvió muy popular entre artistas y coleccionistas franceses. En general todas las estampas ukiyo-e de esta serie fueron una importante fuente de inspiración para pintores europeos del siglo XIX como Vincent van GoghClaude MonetEdgar DegasAuguste RenoirCamille Pissarro, Mary Cassatt... También para músicos como Claude Debussy quien, en la portada de la edición original de 1905 de la obra para orquesta La mer, reproducía La gran ola de Kanagawa

La gran ola de Kanagawa (1830-1833, Hokusai)
         
En La Tierra de D.O.U.G.L.A.S la naturaleza ha tenido que ser preservada de su desaparición a través de la vida artificial. La escultura realizada con decenas de tubos fluorescentes alberga en su interior de forma salvífica la última gota de vida marina. El neón, tradicionalmente empleado en los anuncios publicitarios, entró en el campo del arte por medio de movimientos como el arte povera, en el que artistas de la talla de Mario Merz lo introdujeron en creaciones como los Iglús en los que es frecuente que incorpore frases políticas o literarias hechas con este material. Los tubos de neón y su potencial lumínico tuvieron mucha presencia también en los años 70 entre los artistas del Minimal y del Conceptual Art. Entre los nombres a destacar encontramos a Dan Flavin, Bruce Nauman, Tracey Emin, Massimo Uberti, Tim Etchels, Robert Montgomery, Joseph Kosuth, Jung LeeYael Bartana.

Más allá del referente iconográfico de Hokusai, D.O.U.G.L.A.S., la última ola de la tierra, nos presenta un futuro distópico. La industrialización llevada al extremo y el desarrollismo agresivo habrían generado una sociedad de ficción al estilo de la presentada por  Ridley Scott en la película Blade Runner (1982), basada parcialmente en la novela de Philip K. Dick titulada ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). La película describe un futuro en el que, mediante la ingeniería genética, se fabrican humanos artificiales a los que se denomina replicantes. En el libro, la acción transcurre en un mundo en el que, después de una guerra nuclear, la vida animal ha sido diezmada y los seres vivos sustituidos por máquinas.

Blade Runner

El cambio radical de los comportamientos económicos, políticos y sociales, la antropización del territorio y la degradación medioambiental, la desaparición de especies animales y vegetales, incluso de ecosistemas y, en general, la ruptura del equilibrio entre la naturaleza y los seres del planeta Tierra presagian un futuro incierto y cercano a los argumentos de las novelas de un escritor como J. G. Ballard. La última ola y su formulación conceptual arraigada en la ciencia ficción, proponen una reflexión sobre lo natural y lo artificial, la utopía y la distopía.





martes, 6 de mayo de 2014

LA ESTÉTICA DE LO EFÍMERO

         DV comienza su andadura artística en el año 2012. Dos nombres se sitúan detrás de esas siglas: Diana Coanda (Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Timisoara, Rumanía) y Víctor Velasco Recio (Escuela de Arte de Oviedo).
Este 2014 han tenido un exitoso comienzo de año con una exposición en el Centro Cultural Valey de Castrillón y en la Muestra de Artistas Independientes en LABoral Centro de Arte. Ahora, llegan a La Barba Blanca dentro de la convocatoria Salida de Emergencia, una propuesta para proyectos expositivos abierta a comisarios y artistas que deseen dar a conocer su trabajo.



DV realiza una creación multidisciplinar abarcando diversas manifestaciones artísticas: Fotografía, escultura, instalación y vídeo.
Se trata de una obra caracterizada por la limpieza formal y por el planteamiento de conceptos contrarios. Ella/él, líneas curvas/ líneas rectas, calidez/rudeza, lo liviano/lo pesado… Destacando el contraste entre materiales antitéticos que realizan con frecuencia en una misma pieza. Así, nos muestran la combinación del frágil yeso frente al duro hormigón o de la madera frente a la harina.
Emplean elementos poco nobles y de uso industrial. La utilización de éstos descontextualizada de su sentido habitual conlleva la inmediata dignificación y dotación de valores estéticos a unos materiales que, tradicionalmente, no se habrían considerado artísticos.
Es posible apreciar el doble contraste formal y material en alguna de las fotografías presentadas en esta muestra. En “Sueño” la figura femenina de formas suaves y redondeadas dormita acurrucada sobre un frío palé industrial de líneas rectas.

Sueño
Su estética se sostiene sobre el discurso de lo efímero. Lo efímero es lo fugaz, lo perecedero. “Todo fluye, nada permanece”, en palabras del filósofo griego Heráclito de Éfeso. Fluxus (del latín flujo) entendido como circulación, como movimiento, porque el devenir sería el principio que rige el mundo. Todo es efímero porque está sometido a un cambio continuo y este movimiento retorna eternamente sobre sí mismo. Nietzsche en su obra Así habló Zaratustra defendió la vuelta eterna de todas las cosas. Todo desaparece para transformarse y volver a ser.
En la pieza de vídeo de esta exposición, Diana y Víctor abordan el tema por medio de un cubo de harina que será destrozado por una pesada bola que cae verticalmente y de manera imprevisible sorprendiendo al espectador. El cubo de harina fue, para dejar de ser después de sufrir el golpe de la pesada esfera. El renacimiento llegará con el brote verde que crece después.


Destaca entre su producción la instalación “Ciudad efímera”, asentada sobre una cimentación de harina. Se trata de una metrópoli de mimbre construida con formas geometrizadas pero no exentas de estilización. Las estructuras están cubiertas de gasa y escayola. Habitualmente, el yeso es un material empleado en revoques y enlucidos, no para funciones estructurales primordiales, no es un material duradero. Esta urbe es efímera y, como tal, en cada exposición se transforma y se adapta al espacio disponible.
Irregulares y en apariencia inestables debido a su trazo filiforme, estos “edificios” parecen “dibujados en el espacio” según el precepto estético del escultor Julio González.
Los artistas juegan con la luz e iluminan el conjunto creando un skyline de sombras. La silueta del esqueleto urbano se presenta como un conjunto cohesionado, pero cada pieza puede funcionar de forma autónoma e independiente, aunque su comprensión global se produzca cuando forma parte del todo.

Ciudad efímera


La obra de DV, pese a abanderar el concepto de efímera, no tiene nada de pasajera. Los pasos cortos pero seguros que van dando Diana y Víctor permiten aventurar que el suyo no será un arte perecedero, no morirá en dos exposiciones. A esta pareja artística le espera más camino por recorrer. 




Exposición: "efímero", de Diana Coanda y Víctor Velasco Recio 
(http://www.dvplasticartists.com/)
Lugar: La Barba Blanca (C/Pérez de Ayala 10, Gijón-Asturias)
Fecha: del 11 de abril al 8 de mayo
Comisariado: Natalia Alonso Arduengo

Artículo publicado en el blog de Gijón Creativo