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domingo, 3 de septiembre de 2017

CIUDAD EFÍMERA


“No se recuerda qué necesidad u orden o deseo
impulsó a los fundadores de Zenobia a dar esta forma a su ciudad,
y por eso no se sabe si quedaron satisfechos con la ciudad
tal como hoy la vemos, crecida quizá por superposiciones
sucesivas del primero y ya indescifrable diseño”.

Las ciudades invisibles / Italo Calvino



En el año 1972, Italo Calvino publicó el libro “Las ciudades invisibles”, un conjunto de relatos de ciudades imaginarias que el viajero Marco Polo cuenta a Kublai Kan, emperador de los tártaros. Se trata de una serie de lúcidas descripciones de urbes imposibles que sumergen al lector en reflexiones aplicables a la ciudad contemporánea.

La instalación site-specific de Colectivo DV (Diana Coanda y Víctor Velasco) para el patio del Museo Casa Natal de Jovellanos podría ser una de esas ciudades descritas por el escritor italiano. “Ciudad efímera” es una urbe de ficción asentada sobre una cimentación de escombro industrial. Se trata de una metrópoli de mimbre construida a partir de formas geometrizadas, irregulares y de trazo filiforme. Las estructuras están cubiertas de gasa y escayola. El yeso es un material empleado en revoques y enlucidos, no para funciones estructurales primordiales, no es un componente duradero porque la ciudad efímera no necesita un armazón estable. Es nómada y, como tal, en cada exposición se transforma y se adapta al espacio disponible como metáfora de una realidad: para la ciudad-espectáculo todo es urbanizable. Juanma Agulles en su ensayo La destrucción de la ciudad sostiene que “las formas de habitar el espacio ya no pueden basarse en la identidad ni en lo fijo, sino que se deben a lo adaptable y lo móvil”. La ciudad, al menos en el sentido histórico que tiene la palabra, está próxima a su extinción fagocitada por su propio desarrollo sin límites, absorbida por dinámicas de construcción-destrucción / inversión-especulación. 


Ciudad efímera en el Museo Jovellanos
Colectivo DV presenta “Ciudad efímera” como una isla urbanizada que permite al espectador rodearla y visualizarla desde diversas perspectivas. También visitarla de manera diurna o nocturna bajo una luz ultravioleta. Cada visión es acompañada de su correspondiente audio generador de ambiente. Como en el resto de sus trabajos, juegan con la dualidad conceptual y el contraste a partir del empleo de materiales antitéticos: día/noche, yeso/escombro, ligereza/pesadez, blanco/negro.

Paul Virilio en su texto “La ciudad sobreexpuesta” definió a la metrópolis actual como el fósil de una sociedad pasada, como un “paisaje fantasmal” caracterizado ahora por su forma dispersa, sus límites imprecisos y su elevada movilidad. Por tanto, esta urbe pasajera de Colectivo DV conduce a deliberar sobre la actual ciudad postindustrial surgida a partir de la década de los años setenta del siglo XX y, para ello, la asientan sobre una base de escoria metalúrgica de la que emergen edificios que, casi a modo a modo de vestigios, completan una especie de panorama lunar estéril en el cual la vida sólo es transmitida a partir del elemento sonoro. 


Ciudad efímera en el Museo Jovellanos
¿Qué paisaje nos dejará el crecimiento urbano ininterrumpido? El ángel de la Historia de Walter Benjamin podría sobrevolar la “Ciudad efímera” y ver en esos escombros industriales de los cimientos la catástrofe del progreso. Pero, ¿sucumbe la ciudad ante un terreno yermo o bien emerge de un suelo de deshechos? Si las ciudades son un reflejo de las sociedades que las habitan en la respuesta a esta última pregunta estará el germen de la ciudad del futuro. 



Proyecto comisariado para La Noche Blanca 2017 | Gijón

Youtube: Montando Ciudad efímera

El digital de Asturias

Arteinformado

El Comercio

El Comercio



domingo, 24 de julio de 2016

REFLEXIONAR EL ESPACIO

Tránsitos: Una instalación site specific en diálogo con el territorio


Para Robert Smithson, los museos eran prisiones culturales donde imponer límites a las obras de arte, justo lo contrario de su idea de site, que se caracterizaba por su falta de límites. Así, este representante del Land Art reclamó la práctica de un arte fuera de las paredes de instituciones y galerías. “La obra de arte no se expone en un lugar: el lugar mismo es la obra de arte”, sentenció Michael Heizer. Bajo estas premisas, obra y contexto son indisociables y carecen de identidad propia por separado.

Colectivo DV (Diana Coanda y Víctor Velasco) ha concebido con Tránsitos un proyecto site-specific, realizado expresamente para el exterior del Centro Niemeyer de Avilés. Se trata de una creación ad-hoc para un fin determinado y el site o entorno en el que se ubica no constituye un mero marco expositivo sino que forma parte indisoluble de la obra. Si Tránsitos se extrajese de este lugar perdería la totalidad o una parte importante de su significado puesto que interrelaciona de forma plena con la ubicación para la cual ha sido diseñado.


En el texto One place after another: Notes on site-specificity publicado en el año 1995 en la revista October, Miwon Kwon reflexionó sobre el concepto site-specificity el cual,  nacido en el seno del arte minimal, “pasó de entender el lugar como una serie de límites físicos a comprenderlo como una acumulación de parámetros discursivos de tipo histórico, social y cultural”.
El site-specific interacciona con su contexto. Tránsitos dialoga con el territorio, la arquitectura y el paisaje buscando la reflexión perceptiva del espectador y explorando su relación con la topografía del entorno local.
Rosalind Krauss, en su ensayo La escultura en el campo expandido (1979), teorizó sobre la idea y la práctica del site-specific. Las site-constructions podían clasificarse en marked sites, si provenían de su relación con el paisaje; o bien en axiomatic structures, si surgían de su interrelación con la arquitectura. Partiendo de las reflexiones de Krauss el proyecto de Colectivo DV cubre ambas facetas pues, a través de una secuencia de puertas, la instalación interactúa tanto con la arquitectura de Oscar Niemeyer como con el paisaje avilesino. Siete de ellas, se emplazan en la zona superior de la pérgola que une el auditorio con la cúpula del Centro Niemeyer. La octava se ubica en el acceso al centro desde el puente de San Sebastián estableciendo una relación directa con el viandante que puede tocarla y rodearla. Por último, la novena puerta se localiza en la ría, de tal manera que quedará parcialmente oculta con la subida de la marea.



Tránsitos deviene en una práctica artística especulativa orientada a la creación de relaciones dentro de un contexto inmediato más que a una creación objetual. Es un desafío conceptual de espíritu experiencial y anticomercial por lo que tiene de desobjetualizado. El foco de atención se traslada el objeto al sujeto/espectador y a su percepción cuestionando la entidad de la obra de arte pues, al final, sólo se conservará documentación de la misma, ya sean textos, dibujos, fotografías o vídeos.

La intervención está planteada como temporal, asumiendo el valor de la transitoriedad y de lo efímero. Esta noción se complementa con la estética antitética que preside todas las creaciones de Colectivo DV: ella/él, línea curva/línea recta, calidez/rudeza, lo liviano/lo pesado… Sumándose ahora el binomio site/non site.
Las puertas que conforman Tránsitos han sido modificadas en su tamaño original y descontextualizadas de su emplazamiento y usos habituales pasando del non site al site defendido por Smithson. La puerta es, además, un elemento dual que sirve para entrar o para salir personificado en la mitología romana bajo la figura de Jano, el dios bifronte. Una puerta cerrada impide el paso, mientras que una puerta abierta es una invitación a franquearla. Aquí, su función como elemento de acceso de un espacio a otro se subvierte simbólicamente actuando como pasaje para la evasión y la reflexión estética del espectador que completa, así, el sentido último de la obra.



El juego de las puertas y sus encuadres demanda la interacción lúdica de un público que participe en la obra transitando por los puntos de vista preferentes señalados en el suelo a tal efecto y pasando a formar parte de la puesta en escena de la instalación. Esta práctica espacial y su consciencia provocan relaciones recíprocas de diferentes tipos entre el espectador y la obra, la obra y el espacio, y el espacio y el espectador.
El objetivo es generar otro discurso en torno al edificio y su contexto. Cuestionar y transgredir la lectura hegemónica de la mirada contemporánea que en nada se detiene motivada por la aceleración de los tiempos hipermodernos.
Cada puerta enmarca un paisaje o un elemento arquitectónico objeto de diaria inatención. Cada puerta es una invitación a percibir detenidamente el entorno natural e industrial. Una incitación a analizar un territorio antropizado que es reflejo de la idiosincrasia de la ciudad, espejo de significados y connotaciones histórico-sociales, así como poseedor de una dimensión estética concreta. Se persigue, por tanto, generar una visión contemplativa, no consumidora: reflexionar el espacio, pensar el territorio, leer el paisaje.



Más allá de una arquitectura icónica, motor de desarrollo económico-cultural y polo de atracción de turismo, el Centro Niemeyer se convierte en el proyecto de Colectivo DV en un observatorio del paisaje. Un paisaje entendido, como señala el catedrático de urbanismo Joaquín Sabaté, “en su más amplio sentido, natural y cultural; un paisaje no como el resultado final de una cultura, sino como realidad en evolución continua; paisaje y territorio no como mero soporte, sino como factor básico de cualquier transformación. En este sentido, los paisajes culturales están llamados a jugar un papel relevante, porque constituyen la expresión de la memoria y la identidad de una región”.

Las puertas de Tránsitos enmarcan el código genético de Avilés. Su paisaje estético y cultural es desvelado a través de una compleja instalación de cuidada escenografía que invita al espectador a mirar, a viajar hacia su entorno inmediato. En el ensayo Un arte contextual, el crítico de arte Paul Ardenne señaló cómo determinadas intervenciones especialmente vinculadas a un contexto concreto surgen de una pulsión participativa y agorética del artista por trasladar el centro de interés al espacio público, al site. El objetivo es suscitar una atención aguda, que el arte funcione como vector para orientar la mirada provocando una comprensión más acertada del entorno con la idea de habitarlo mejor. 



PRENSA Y ENLACES RELACIONADOS

Youtube

Centro Niemeyer

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La Nueva España

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La Voz de Asturias

El Comercio

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La Ventana del Arte

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martes, 6 de mayo de 2014

LA ESTÉTICA DE LO EFÍMERO

         DV comienza su andadura artística en el año 2012. Dos nombres se sitúan detrás de esas siglas: Diana Coanda (Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Timisoara, Rumanía) y Víctor Velasco Recio (Escuela de Arte de Oviedo).
Este 2014 han tenido un exitoso comienzo de año con una exposición en el Centro Cultural Valey de Castrillón y en la Muestra de Artistas Independientes en LABoral Centro de Arte. Ahora, llegan a La Barba Blanca dentro de la convocatoria Salida de Emergencia, una propuesta para proyectos expositivos abierta a comisarios y artistas que deseen dar a conocer su trabajo.



DV realiza una creación multidisciplinar abarcando diversas manifestaciones artísticas: Fotografía, escultura, instalación y vídeo.
Se trata de una obra caracterizada por la limpieza formal y por el planteamiento de conceptos contrarios. Ella/él, líneas curvas/ líneas rectas, calidez/rudeza, lo liviano/lo pesado… Destacando el contraste entre materiales antitéticos que realizan con frecuencia en una misma pieza. Así, nos muestran la combinación del frágil yeso frente al duro hormigón o de la madera frente a la harina.
Emplean elementos poco nobles y de uso industrial. La utilización de éstos descontextualizada de su sentido habitual conlleva la inmediata dignificación y dotación de valores estéticos a unos materiales que, tradicionalmente, no se habrían considerado artísticos.
Es posible apreciar el doble contraste formal y material en alguna de las fotografías presentadas en esta muestra. En “Sueño” la figura femenina de formas suaves y redondeadas dormita acurrucada sobre un frío palé industrial de líneas rectas.

Sueño
Su estética se sostiene sobre el discurso de lo efímero. Lo efímero es lo fugaz, lo perecedero. “Todo fluye, nada permanece”, en palabras del filósofo griego Heráclito de Éfeso. Fluxus (del latín flujo) entendido como circulación, como movimiento, porque el devenir sería el principio que rige el mundo. Todo es efímero porque está sometido a un cambio continuo y este movimiento retorna eternamente sobre sí mismo. Nietzsche en su obra Así habló Zaratustra defendió la vuelta eterna de todas las cosas. Todo desaparece para transformarse y volver a ser.
En la pieza de vídeo de esta exposición, Diana y Víctor abordan el tema por medio de un cubo de harina que será destrozado por una pesada bola que cae verticalmente y de manera imprevisible sorprendiendo al espectador. El cubo de harina fue, para dejar de ser después de sufrir el golpe de la pesada esfera. El renacimiento llegará con el brote verde que crece después.


Destaca entre su producción la instalación “Ciudad efímera”, asentada sobre una cimentación de harina. Se trata de una metrópoli de mimbre construida con formas geometrizadas pero no exentas de estilización. Las estructuras están cubiertas de gasa y escayola. Habitualmente, el yeso es un material empleado en revoques y enlucidos, no para funciones estructurales primordiales, no es un material duradero. Esta urbe es efímera y, como tal, en cada exposición se transforma y se adapta al espacio disponible.
Irregulares y en apariencia inestables debido a su trazo filiforme, estos “edificios” parecen “dibujados en el espacio” según el precepto estético del escultor Julio González.
Los artistas juegan con la luz e iluminan el conjunto creando un skyline de sombras. La silueta del esqueleto urbano se presenta como un conjunto cohesionado, pero cada pieza puede funcionar de forma autónoma e independiente, aunque su comprensión global se produzca cuando forma parte del todo.

Ciudad efímera


La obra de DV, pese a abanderar el concepto de efímera, no tiene nada de pasajera. Los pasos cortos pero seguros que van dando Diana y Víctor permiten aventurar que el suyo no será un arte perecedero, no morirá en dos exposiciones. A esta pareja artística le espera más camino por recorrer. 




Exposición: "efímero", de Diana Coanda y Víctor Velasco Recio 
(http://www.dvplasticartists.com/)
Lugar: La Barba Blanca (C/Pérez de Ayala 10, Gijón-Asturias)
Fecha: del 11 de abril al 8 de mayo
Comisariado: Natalia Alonso Arduengo

Artículo publicado en el blog de Gijón Creativo