martes, 31 de marzo de 2015

LA NOUVELLE VAGUE Y LA RENOVACIÓN DEL LENGUAJE CINEMATOGRÁFICO

       A finales de los años 50 del siglo XX se produjo un recambio generacional que dio lugar a una nueva tendencia de la estética cinematográfica. Era un momento difícil para el mercado del cine que padecía un catastrófico descenso de espectadores, parcialmente motivado por el auge de la televisión. El llamado “Nuevo Cine de los años 60” actuó como revulsivo de la situación.
La modernidad que aportó el cine francés comenzó a manifestarse por medio de un trabajo crítico y teórico preliminar a través de las columnas de los Cahiers du Cinéma, desembocando a partir del Festival de Cannes de 1959. En ese año, considerado como el punto de partida de la Nouvelle Vague, François Truffaut estrenó Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups) obteniendo el premio a la dirección y gozando de gran éxito entre la crítica y el público.

Los directores de la Nouvelle Vague en el Festival de Cannes

                  Jacques Doniol-Valcroze y André Bazin fueron los fundadores de Cahiers du Cinéma. La revista contenía artículos y noticias sobre la industria cinematográfica, reseñas sobre festivales y críticas de películas. El primer número apareció en el mes de abril de 1951 y en su portada mostraba un fotograma de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses, 1950), de Billy Wilder.
La Nouvelle Vague germinó en torno a esta revista. Su núcleo fundamental lo formaron Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Eric Rohmer y Jaques Rivette. Cahiers se convirtió en el epicentro de una acción teórica que luego fue trasladada por los directores a la práctica.

Portada del primer número de la revista Cahiers du Cinéma

       Como profesionales autodidactas, los directores de la Nouvelle Vague se formaron al margen de escuelas regladas, pero asistiendo a la Cinemateca Francesa fundada por Henri Langlois y a los cineclubs. En definitiva, viendo mucho cine y teniendo una gran vocación. La crítica a través de Cahiers du Cinéma fue el paso previo como apunta Godard: “Todos nos considerábamos en Cahiers como futuros directores. Frecuentar los cineclubs y la cinemateca era ya pensar cine y pensar en el cine. Escribir era ya hacer cine, pues entre escribir y rodar hay una diferencia cuantitativa y no cualitativa”.
No mostraron un estilo cinematográfico homogéneo, pero todos ellos fueron cinéfilos eruditos que admiraron el cine norteamericano y a directores como Howard Hawks, Alfred Hitchcock, Samuel Fuller o Nicholas Ray. Aunque también orientaron su mirada hacia la propia tradición del cine francés en busca de maestros como Jean Renoir, Jean-Pierre Melville, Jaques Tati y Robert Bresson.

Jean-Luc Gordard

En el número 144 de la revista L` Ècran Français (marzo de 1948), el realizador, crítico de cine y novelista Alexandre Astruc publicó un extenso artículo titulado “Naissance d` une Nouvelle Avant-Garde: La Caméra-Stylo”, que contenía los preceptos teóricos que forjaron el punto de partida de la Nouvelle Vague. Astruc equiparó el cine con la escritura, siendo el realizador el equivalente del novelista y correspondiendo la cámara con la pluma estilográfica del escritor. Además, la defensa que realizó de la figura del “autor cinematográfico”, del director como autor absoluto del film, fue fundamental para los nuevos cineastas.
Unos años más tarde, en el número 31 de Cahiers du Cinéma (enero de 1954), Truffaut publicó el artículo “Une certaine tendance du cinéma français”, que se convirtió en una especie de manifiesto que marcó la pauta a seguir por los cahieristas. Desde determinados sectores se había negado al cineasta la posibilidad de ser considerado autor de sus obras, al tratarse el cine de un trabajo en equipo y, contra esto, se rebeló la política de los autores previamente esbozada en el artículo de Astruc y continuada por Truffaut. François sostuvo que el verdadero autor de un film es el director cinematográfico porque le aporta una visión personal y le imprime una huella que la convierte en criterio de  calidad. Igualmente, Eric Rohmer sentó las bases de esta teoría en una serie de artículos titulada El celuloide y el mármol.

François Truffaut

Eric Rohmer

     Los realizadores de la Nueva Ola introdujeron una política de producción que impulsó un abaratamiento general de los costes: filmación en exteriores, primeros filmes en blanco y negro (el color aún suponía un gasto elevado) y trabajo con actores no profesionales, rechazando a las grandes figuras del cine clásico francés y apostando por caras nuevas como Jean-Paul Belmondo o Jeanne Moreau.
Crearon un cine de temáticas cotidianas con una nueva estética cinematográfica basada en la espontaneidad y la agilidad, rompiendo con los postulados académicos de la puesta en escena y del guión literario, que dejó de ser elemento fundamental de la constitución del filme para convertirse en simple material utilizado como punto de partida.
Dentro de sus características formales emplearon la ruptura del raccord con el objetivo romper con la linealidad lógica de la narración y con la estética academicista. Además, tanto la composición de la imagen como los movimientos de cámara, incorporaron disonancias de encuadre y desplazamientos bruscos.
A todas estas novedades contribuyó la evolución del factor tecnológico. Las cámaras pasaron a ser tan ligeras que podían llevarse al hombro y el sonido se tomaba de manera directa mediante micrófonos de corbata y magnetófonos Nagra. La lentes se perfeccionaron (grandes angulares, teleobjetivos, zoom) y las emulsiones más rápidas permitieron rodar en cualquier lugar y tiempo.

Jean Pierre Léaud-Antoine Doinel (Les quatro cents coups, 1959, Framçois Truffaut)


Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg (À bout de souffle, 1960, Jean-Luc Godard)

    A partir de 1962, el grupo entró en una fase de desgaste. Diferentes personalidades, variados intereses, el éxito de algunos como Truffaut y Godard frente al fracaso de otros, entre distintos factores, contribuyeron a su progresiva desintegración a lo largo de la década.
Pese a su corta duración temporal, la Nouvelle Vague ocupa un lugar destacado en la Historia del Cine, pues abrió nuevas vías de creación contribuyendo a la modernidad y a la renovación del lenguaje cinematográfico.


Artículo publicado para Crac! Creatividad, Arte y Cultura
http://cracmagazine.com.ar/cine-series/la-nouvelle-vague-y-la-renovacion-del-lenguaje-cinematografico/



viernes, 20 de marzo de 2015

LOS IGLÚS DE MARIO MERZ: CONTINENTE Y CONTENIDO 100% POVERA

El trabajo de Mario Merz (Milán, 1925 – Turín, 2003), artista representativo de la posguerra europea, se caracterizó por la búsqueda de un arte arraigado a la tierra y ejecutado a partir de materiales sencillos y orgánicos. En el año 1967 Merz estableció relación con Pistoletto, Kounellis, Luciano Fabro, Giovanni Anselmo, Giuseppe Penone y Gilberto Zorio, constituyendo un movimiento artístico articulado por el crítico y curador Germano Celant quien lo bautizó como Arte Povera, un arte pobre en materiales pero rico en significados.

El empleo de elementos naturales como la tierra, la vegetación y los minerales es abordado por los artistas povera como una aproximación antimoder­na a las artes, crítica con la tecnología y la industrialización. Bajo la consigna de lograr una relación arte-vida, el objetivo fue crear una estética anti-elitista por medio de materiales propios de la vida cotidiana y del mundo orgánico.  Estos creadores reaccionaron frente al pop art de la sociedad de consumo y al op art. Celant, explicó en la revista Art Studio: “El arte povera fue, con el body art y el land art, una legítima defensa sensorial frente a una cultura histórica en pleno naufragio como la cultura europea, basada en la decadencia del cuerpo y la naturaleza”.

Che fare (1969)

Políticamente muy comprometido, el activismo de Merz le llevó a la cárcel durante la Segunda Guerra Mundial sufriendo condena por antifascista. Su interés por el arte surgió durante este encarcelamiento en 1945, momento en el que comenzó a dibujar regularmente formas en espiral sin levantar la pluma de la página. Sus primeros dibujos anticipaban una línea evolutiva marcada por la denuncia social y la investigación personal de nuevos lenguajes estéticos.

El año 1968 representa un hito importante en la trayectoria creativa del italiano, pues adoptó por primera vez un motivo característico de su producción: el iglú. Estas estructuras arquetípicas poseen un marcado contenido metafórico alusivo al “vacío del pensamiento técnico actual". Los iglús constituyen el hábitat nómada por excelencia y Merz iguala al artista con los nómadas, siempre en movimiento como el arte que es transitorio y cambiante.
Estamos ante espacios habitacionales construidos con armaduras de metal segmentadas, cuyas estructuras hemisféricas están cubiertas de redes, tierra, arcilla, cera, cristal, palos o ramas. Es frecuente que estas semi-esferas incorporen frases políticas o literarias hechas con tubos de neón. La luz del neón como flujo visible a través de un cuerpo cuestiona la condición física del objeto.  Uno de los ejemplos más representativos es el Iglú de Giap (1968).

Iglú de Giap (1968)

Para el artista el iglú representa una forma orgánica fundamental a la que imprime dinamismo siguiendo la serie Fibonacci. Merz aplicó a sus trabajos esta fórmula de progresión aritmética del científico italiano según la cual cada cifra de una enumeración es la suma de los dos números que la preceden.
La presentación del iglú no es siempre la misma. El esqueleto a veces es visible a través de un enrejado de metal otras veces la armadura no se distingue siendo su superficie más compacta pues está recubierta de tierra o de sacos de plástico.
Con frecuencia, los iglús responden al ambiente específico de sus exposiciones a través de la incorporación de materiales propios del área y adaptando su escala al espacio. En el Iglú del Palacio de las Alhajas (1982), que estuvo emplazado en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid, se incorporó un suelo de arena y de ramas secas de los plátanos y acacias del Paseo del Prado.

Iglú del Palacio de las Alhajas (1982)

Mario Merz reaccionó contra las tendencias artísticas dominantes de la posguerra en favor de un arte de carácter intencionadamente orgánico. Para él, tanto la tradición artística como la social habían sido destruidas, lo que conllevaba su enterramiento y posterior reinicio. Hacia la consecución de este objetivo canalizó su energía creativa como demostró en los iglús en los que empleó materiales cotidianos manteniendo su presencia primaria. El propio Celant en “Arte Povera. Appunti per una guerriglia” se refirió al tratamiento de los materiales por parte del artista italiano como un “continuo sacrificio del objeto trivial y cotidiano”.


Unreal City (1989, Museo Guggenheim de Nueva York)


Bibliografía:

CELANT, Germano: “Arte Povera. Appunti per una guerriglia”, en Flash Art, nº 5, Roma, noviembre-diciembre de 1967.
CULLINAM, Nicholas: “From Vietnam to Fiat-Nam: The politics of Arte Povera”. October Magazine, Ltd. and Massachusetts Institute of Technology, pp 8-30, 2008.
FERNÁNDEZ POLANCO, Aurora: Arte povera. Nerea, Hondarribia (Guipúzcoa), 1999.
GUACH, Ana María: El arte último del siglo XX. Del posminimalismo a lo multicultural: 1968-1995. Alianza Forma, Madrid, 2000.


Artículo publicado para CRAC! Creatividad, Arte y Cultura


miércoles, 25 de febrero de 2015

ENTREVISTA A JAIME SORDO

     Entrevista a Jaime Sordo, Presidente de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915 y propietario de la colección "Los Bragales".


Jaime Sordo

¿Cómo comienza todo Jaime? ¿Qué te aporta el arte para que decidas convertirlo en una parte tan importante de tu vida?

La cultura en general en los ámbitos de la música, las letras y el arte siempre ha convivido personalmente y se convierte en una necesidad vital que comparto con el resto de obligaciones. En concreto el arte y la parte que corresponde a la Colección es una necesidad vital.


En varias entrevistas te refieres al coleccionismo como una drogadicción, ¿en qué crees que reside el componente adictivo que genera el arte?

Sí, siempre comento que soy una persona dependiente porque la parte que corresponde a la pasión del coleccionismo genera dependencias permanentemente.


A partir del año 1990 inicias la Colección Los Bragales, ¿qué podemos ver en ella y cómo ha evolucionado con el cambio de siglo? ¿Está conformada por grandes piezas, grandes nombres o un poco de ambas?

Desde el año 70 al año 90 fui un comprador de obras y  como muchas personas “habitaba en colección”, pero fue a partir del año 1990 cuando empecé a adquirir otras técnicas como la fotografía y el video pasando parte de las obras existentes a gran formato y por tanto tener que  gestionar, almacenar y conservar y dar el paso a convertirte en coleccionista.

Colección Los Bragales


La fotografía supone en la actualidad un amplio porcentaje de los fondos de tu colección, ¿qué te aporta esta manifestación artística para su presencia sea tan contundente e importante? ¿Se puede decir que la fotografía es una de tus debilidades artísticas?

La fotografía supone un 30% del conjunto de la Colección estando representada la mitad en artistas  nacionales y la otra mitad en  internacionales. Es verdad que a partir de 1995 la fotografía ha pasado a formar una parte importante de la Colección.

 
Colección Los Bragales

¿Cómo ves la situación del mercado del arte? ¿Podemos hablar de una burbuja económica en el sector?

Si hablamos del sector tenemos que distinguir la parte internacional de países como Estados Unidos, Inglaterra y China donde el mercado crece de forma exponencial, mientras que en nuestro país a partir de la crisis de 2007, la caída de las compras  fue importante y hemos vivido seis años sin ningún crecimiento. Según el informe de  la fundación Arte y Mecenazgo en 2003 el mercado español creció un 3 % con cifras del orden de los 320 millones.
España por otro lado respecto  al mercado europeo es el 6º país con una cuota del 2%, tenemos muy poca presencia en el ámbito europeo y menos aun en el mundial.


¿Qué supone un IVA cultural del 21 %?

Pues un problema para la dinamización del mercado y la motivación de la compra, los coleccionistas con los galeristas solemos negociar descuentos en torno al 10% y en cambio el hecho impositivo para el consumidor final supone un 21%. Una forma de dinamizar el mercado y acercar nuevos coleccionistas al arte contemporáneo seria reducir este hecho impositivo.


Con este panorama, ¿cómo se presenta el futuro para el coleccionismo privado?

Como he comentado, con este panorama las dificultades son importantes por los dos hechos aquí apuntados, crisis económica y fuerte carga impositiva.


Presides 9915, la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo de España, ¿cuáles son vuestros objetivos desde la Asociación y qué servicios ofrecéis?

Apoyar al coleccionismo privado generando servicios a nuestros socios en los aspectos asociados al coleccionismo como son los seguros, transporte, almacenamiento, asesoría fiscal… Otro de los fines importantes es generar un nuevo coleccionismo apoyando la formación y el conocimiento de las nuevas personas que se quieran acercar al sector, y destacaría por ultimo que entre  los dieciocho fines de la Asociación, el reconocimiento del coleccionista privado como un engranaje más de la cadena de valor del mercado.

9915, Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo

A partir del año 2000 comienzas a realizar una serie de préstamos de obras en exposiciones para diferentes museos y salas institucionales, ¿cuál es tu vinculación con estos ámbitos? ¿Buscas respaldo, colaboración o ambas cosas? ¿Por qué es importante generar estas sinergias entre el coleccionismo particular y las instituciones? ¿Qué papel futuro debe jugar el componente público o social de las colecciones privadas?

Si efectivamente desde el año 2000 se han realizado múltiples prestamos de obras de forma individualizada y catorce exposiciones de la colección en centros institucionales. Pero la pregunta creo que va dirigida a los dos préstamos realizados al TEA de Tenerife y al Mas de Santander, estos préstamos están encuadrados en la idea de que el propietario de una obra solamente tiene su título de propiedad (por haberla pagado) y el depósito de la misma, pero si los profesionales del sector consideran que la obra tiene interés social siempre he pensado que tiene que estar a disposición de estos profesionales para que pueda ser contemplada y compartirla con la sociedad
Dados los problemas presupuestarios a nivel del coleccionismo público incluso la reducción de presupuestos de compra en el coleccionismo corporativo, el coleccionismo privado ha tomado un protagonismo que no existía antes de la crisis del 2007. Desde la Asociación asumimos esta responsabilidad por eso en la mayoría de los casos los socios ponen a disposición de los profesionales sus obras.


Y para finalizar, ¿algún consejo o pauta de actuación para los nuevos coleccionistas?

Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen ,con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitas a exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación 
Con esta punto de partida  y con las posibilidades económicas de cada cual se puede iniciar una colección comprando siempre lo que te guste y te emocione. Ya llegara el momento  de los discursos y temática de la colección.


Entrevista realizada y publicada para Bcollector

viernes, 20 de febrero de 2015

MIGUEL WATIO Y LA SUBVERSIÓN DEL ICONO ARTÍSTICO

        El artista de formación autodidacta Miguel Watio presenta en su serie "Clásicos Populares" un conjunto de obras que recogen su particular reinterpretación de la Historia del Arte. Sus referentes se localizan en maestros del Renacimiento (Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel), en la pintura clásica española (El Greco, Velázquez, Zurbarán, Goya) y en la obra de artistas fundamentales de las vanguardias históricas (Matisse, Picasso, Magritte, Dalí, Mondrian). 
Sevillano de nacimiento y asturiano de adopción, Miguel reside desde el año 2004 en Gijón, ciudad a la que dedica un guiño de base daliniana a través del lienzo titulado Muchacha frente al mar. En él, la ventana a la que se asoma la mujer pintada por Dalí es sustituida por la característica barandilla y farola de la playa de San Lorenzo. 

Muchacha frente al mar

        Las referencias histórico-artísticas de Clásicos Populares son filtradas a través de una estética deudora del Pop Art. El término Pop, que alude a lo popular, fue puesto en circulación por el crítico Lawrence Alloway hacia el año 1955, un momento en el que la estabilización política y económica conseguida en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial revalorizó los objetos triviales del mundo del consumo. 
La versión española de este movimiento, posterior cronológicamente a las creaciones anglo-americanas, difería de éstas principalmente por su gestación en un contexto totalmente antagónico, pues tuvo su desarrollo al abrigo de los años de decadencia de una dictadura contrastando con la sociedad del American Way of Life. 
Miguel Watio se nutrirá de ambos, de la versión norteamericana con Warhol como uno de sus principales representantes, y de la versión española protagonizada por Equipo Crónica.

El rastro de Andy Warhol se localiza sin pérdida en el lienzo Fabada, la versión astur de la Sopa Campbell. Warhol elevó artísticamente los productos de consumo y los trasladó de los supermercados a las galerías. Las bebidas Pepsi y Coca-Cola, el detergente Brillo, el ketchup Heinz… fueron objeto de esta descontextualización y conversión en auténticos iconos de la cultura contemporánea. Ahora, Miguel Watio otorga protagonismo a la lata de fabada, la dignifica otorgándole plena presencia en el lienzo y la convierte en auténtico símbolo de la cultura popular asturiana. 

Fabada

Por otro lado, la huella del Pop Art en su versión nacional se deja sentir en lienzos que remiten a los realizados por Rafael Solbes y Manolo Valdés cuando integraban Equipo Crónica. Estos artistas partieron de iconos de la Historia del Arte español (Velázquez, El Greco, Goya) que combinaron con motivos procedentes de los mass media y del Pop Art internacional, especialmente de Warhol y Lichtenstein, por medio de los cuales realizaron una crítica socio-política de la realidad que les tocó vivir.
Partiendo de esa influencia y contemporaneizándola, en esta exposición se presentan obras de fuerte carga satírica a pesar de mostrar en un primer vistazo una supuesta apariencia humorística y banal. Es el caso de Oh my God, en el que a un San Francisco de Asís zurbaraniano se le aparece un Supermán. Dios es sustituido por un mito del cómic. La fe religiosa es suplantada por la fe en la cultura de masas. Umberto Eco argumenta en su libro Apocalípticos e integrados que la figura de Supermán encarna al hombre “heterodirigido”. En sus propia palabras un hombre heterodirigido es aquel que “vive en una comunidad de alto nivel tecnológico y dentro de una especial estructura social y económica (en este caso, basada en una sociedad de consumo), al cual se sugiere constantemente (a través de la publicidad, las transmisiones de televisión, y las campañas de persuasión que actúan en todos los aspectos de la vida cotidiana) aquello que debe desear y cómo obtenerlo”.

Oh my God

La reversión Pop de Miguel Watio reacciona ante los fenómenos de la despersonalización en la sociedad de masas y nos muestra en Televisión nutritiva al hombre con sombrero hongo de Magritte frente a una pantalla de plasma. Para el artista surrealista dicha figura con sombrero remite al hombre común y corriente, al individuo que está integrado en la masa. Anónimo y despersonalizado, Miguel lo sitúa ante la televisión, uno de los mayores objetos de atracción y embobamiento en el mundo contemporáneo. En esa línea se orienta también Twist and shout, obra en la que la alienada figura de Much parece gritar presa de desesperación ante la música de consumo que la industria trata de hacernos ingerir en aras de lograr la homogeneización del gusto colectivo de la sociedad actual.

Televisión nutritiva


Twist and shout

Los trabajos que nos muestra el artista sevillano pueden estar abiertos a múltiples interpretaciones por parte del espectador. En Exterminio una mano surge de la parte superior del lienzo accionando un spray tóxico sobre la mujer que grita en el Guernica de Picasso. La agresión ataca a una de las obras más representativas de la Historia del Arte, icono la lucha contra el franquismo y, en general, de la lucha contra la sinrazón de la guerra. Este lienzo puede ser analizado en varios sentidos. Una persona preocupada por la ecología verá reflejado el problema de la contaminación ambiental y atmosférica que está acabando con la capa de ozono. Sin embargo, otra persona puede leer la obra en clave de problemática social y asociarla a los sprays con los que rocían a los inmigrantes que tratan de atravesar la valla de Melilla para llegar a España.

Exterminio

Manipula obras cargadas de aura benjaminiana. En La Alegre, reinterpreta a La Gioconda de Leonardo da Vinci. Icono de cultural atemporal, la Mona Lisa es uno de los retratos más famosos y reproducidos por la publicidad y los mass media, además de objeto de múltiples relecturas por parte de artistas como Marcel Duchamp, Enrico Baj, Jan Vos, Andy Warhol, Botero, Basquiat, Banksy o Philippe Halsman. El lienzo de Leonardo que muestra un paisaje de fondo en perspectiva aérea y con el característico sfumato diluyendo los contornos, es sustituido aquí por un interior de azulejos setenteros, añadiéndole de atrezzo un vino español y unas olivas a modo de vermut para esta mujer de sonrisa eterna.

La Alegre

En Cerillero, el Marat de Jacques-Louis David no yace muerto en una bañera sino en una caja de cerillas. Una mujer de aire vulgar que fuma un cigarrillo emerge de una composición neoplasticista en el lienzo Ventana pop. La tosca fémina recuerda, en versión pictórica, a las esculturas hiperrealistas de Duane Hanson teñidas de una fuerte crítica social. En otros provocativos lienzos realiza subversiones como descender al Pensador de Rodin de su pedestal y colocarlo en una taza de wáter o sentar al Inocencio X de Velázquez sobre una moto en sustitución del sillón papal.

Cerillero



Ventana Pop

         Miguel Watio bebe de las fuentes del Por Art para presentarnos en esta serie de Clásicos Populares una revisión de obras maestras. A nivel estético recurre formalmente al empleo de tintas planas y líneas firmes, generando zonas de color bien diferenciadas y, a nivel conceptual, subvierte su significado primigenio. Hace que el espectador se enfrente de manera novedosa, irónica y crítica a obras muy asentadas en el imaginario colectivo y, para ello, descontextualiza iconos de la Historia del Arte generando desconcierto y sorpresa en el público.


Texto publicado para el catálogo digital de la exposición "Clásicos Populares" de Miguel Watio en Galería Cornión.

http://issuu.com/cornion/docs/cat__logo_miguel_watio


Más información sobre la exposición:

http://www.lne.es/gijon/2014/06/13/watio-sonrie-maestros/1599820.html