miércoles, 5 de abril de 2017

LA FUGA DE PERSÉFONE

En la década de los ochenta, Joseph Beuys llevó a cabo diversas intervenciones en el medio relacionadas con la recuperación de espacios agrícolas y forestales. El artista sentenció al afirmar que “tras la degradación de la naturaleza vendría la del alma humana.” Este aserto es punto de partida de Cristina Ferrández para quien la naturaleza, en su movimiento de eterno retorno, deviene en refugio de restablecimiento continuo, liberación y catarsis. La fusión con los elementos conduciría al sujeto contemporáneo a la renovatio vital, mientras que su deterioro traería consecuencias nefastas e irreversibles para la condición humana.

Ártemis

En clave poética y metafórica la artista reflexiona, a través de la fotografía y el vídeo-performance, acerca del modelo occidental de desarrollo y propone repensar la relación entre humanidad y naturaleza. El objetivo es la deconstrucción del yo masculino dominador y el surgimiento de una cultura de la igualdad y la sostenibilidad frente a un modelo tecno-económico irresponsable. En suma, renaturalizar al ser humano.

Conversaciones secretas

“La fuga de Perséfone”
toma a esta figura mitológica como punto de partida para deliberar sobre el actual estado de la mujer y de la naturaleza. Perséfone representa los poderes de la Tierra, su transformación, la emergencia cíclica y se convierte también en sinónimo de reivindicación de los derechos de la mujer eliminando fórmulas opresivas y superando visiones antropocéntricas y androcéntricas en aras de generar una conciencia renovada hacia nuestra relación con el planeta.
La Perséfone de Cristina Ferrández se halla a la fuga en medio de un entorno natural que ha sido antropizado y, en ocasiones, deteriorado. El título del proyecto ya no hace referencia al rapto, un concepto que atenta a la libertad, la dignidad y la integridad sexual de esa figura. Ahora, Perséfone reacciona y se escapa en un intento de recuperar los valores violentados.

Pluralidades del ser

Alicia Puleo afirmó que “existe una línea directa entre la marginación de la mujer y la degradación del ambiente." En este sentido, la artista también vincula la manipulación, control y explotación de la mujer y la de la naturaleza con el androcentrismo imperante.
El pensamiento patriarcal estructura el mundo en dualismos o pares de opuestos de valor desigual: Cultura/naturaleza, mente/cuerpo, razón/emoción, conocimiento científico/saber tradicional, hombre/mujer. Estas dicotomías justifican ideológicamente el dominio y la explotación de lo masculino, asociado a la razón y la mente, sobre lo femenino, vinculado al cuerpo, a la naturaleza y al mundo inestable de las emociones. De ese modo, la reflexión ecofeminista de Ferrández hace hincapié no en un ecofeminismo espiritualista o esencialista, que considera a las mujeres biológicamente más cerca de la naturaleza, sino en un ecofeminismo constructivista, que concibe esa relación como una construcción histórico-social.

Deméter

La sociedad capitalista no produce lo que necesitan las personas, sino lo que genera beneficios.
Es la política del "usar y tirar", de los objetos superfluos y efímeros, del consumo rápido. De esta forma se extraen, usurpan y manipulan recursos tanto naturales como humanos. La desmesura de la economía está provocando una serie de impactos graves e, incluso, irreversibles: cambio climático, destrucción medioambiental, reducción de la biodiversidad, deforestación, agotamiento de recursos… Desde el ecofeminismo se plantean nuevas formas de producción y consumo, al tiempo que se reacciona ante los agrotóxicos, las prácticas llevadas a cabo por la industria peletera o cosmética, y se denuncian las tecnologías de reproducción agresivas con el cuerpo femenino. Además cuando la mujer, siempre musa y nunca genio, trata de desempeñar el papel del homo economicus y alcanzar puestos de decisión así como reconocimiento profesional, se encuentra con el perenne techo de cristal y con dificultades para conciliar vida laboral y familiar.

Buscándose a sí misma

La serie de fotografías y los tres vídeos-performance de la exposición recogen a mujeres que, bajo distintos estados y actitudes vitales, se muestran en relación íntima con una naturaleza en la que parecen buscar la respuesta a sus preguntas existenciales.
Las fotografías, de composiciones extremadamente meditadas, presentan escenografías en las que las figuras femeninas deambulan enfrentándose a la desnaturalización tanto de su ser como del entorno.  Por otro lado Ethernal mirror, el vídeo performance guiado por la artista a manera de demiurgo, muestra la catarsis colectiva de un grupo de féminas empleando el territorio como escenario simbólico. El fin último es reflexionar sobre el arquetipo eterno de la mujer como Madre Tierra a partir de los mitos helénicos de la diosa Deméter y su hija Perséfone y que ello conlleve analizar de manera crítica los roles establecidos bajo los condicionantes geoeconómicos y  políticos vigentes.

Ethernal Mirror

Perséfone se fuga consciente de que el sistema imperante somete todo al ritmo del mercado. En el capitalismo la obligación de maximizar los beneficios estructura los tiempos vitales. Si no rindes no sirves. La mujer y la naturaleza son las grandes perjudicadas por este modelo y Cristina Ferrández aborda la problemática aunando la teoría ecofeminista con una estética cargada de alegorías.



LA FUGA DE PERSÉFONE
Artista: Cristina Ferrández
Comisaria: Natalia Alonso Arduengo
Del 23 de marzo al 20 de abril de 2017
Sala 1 del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón
Proyecto subvencionado por la Fundación Municipal de Cultura de Gijón

lunes, 3 de abril de 2017

TOPOGRAFÍAS DE LA DESTRUCCIÓN

El porvenir de la ciudad utópica

Es inútil decidir si ha de clasificarse a Zenobia entre las ciudades felices o entre las infelices. No tiene sentido dividir las ciudades en estas dos clases, sino en otras dos:
las que a través de los años y las mutaciones siguen dando su forma a los deseos  y aquellas en las que los deseos, o logran borrar la ciudad, o son borrados por ella.



Podría parecer un escenario de película de ciencia ficción. El proyecto UTOPOS/DISTOPOS de Gorka García refleja las dos caras de una misma moneda. La ciudad distópica no es más que la proyección deformada de la ciudad utópica. Pero, ¿es el futuro al que alude? ¿O realmente nos encontramos ante una proyección del presente? ¿Estamos construyendo una distopía?

El siglo pasado nos legó dos Guerras Mundiales, el Holocausto judío, los bombardeos atómicos, la amenaza nuclear durante la Guerra Fría… y un sinfín de hechos e imágenes del horror. En la actualidad el progreso refleja en su sombra la incertidumbre y el pesimismo, las desigualdades de clases y pueblos, el establecimiento de fronteras segregadoras, el belicismo, los intereses económicos enfrentados. En suma, el giro de la utopía a la distopía tiene por telón de fondo la crisis de la modernidad.

La ciudad ideal 

En su nota preliminar a Las ciudades invisibles Italo Calvino se confiesa en estos términos: “¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles”.

Esta idea sobrevuela el trabajo de Gorka García cuando, a partir de la utopía, trata de hacernos reflexionar sobre la distopía como utopía negativa que pone de manifiesto la vulnerabilidad de los cimientos de nuestra civilización. Y ello lo realiza a través del planteamiento dialéctico de mostrar la ciudad ideal enfrentada a la ciudad real.

Je suis Platón

La palabra “utopía”, que procede del título de la obra del humanista inglés Tomás Moro publicada en 1516, tiene su base en el griego “topos” (lugar) al que se le añade el prefijo “u” que remite tanto a “ou” (negación) como a “eu” (lo bueno, lo deseable). Moro juega con la ambivalencia de “ou-topos” (el no lugar, el sitio que no existe) y “eu-topos” (el buen lugar, el lugar deseable). “Utopía” sería, por tanto, “el lugar ideal que no existe”.  
La Utopía de Tomás Moro se emplaza en una isla y su planteamiento surge de la crítica constructiva del presente a través de la imagen de una alternativa ideal en la que no existan la propiedad privada ni el gobierno despótico. Moro se revela como un fiel observador de su presente diagnosticando los males del momento y conjeturando sobre un posible modelo de sociedad más equitativa y justa. Gorka realiza un guiño a este libro incorporando la palabra Amaurota, capital de Utopía, en letras doradas al pie de una ruina fantasmagórica. Con ello refuerza la fina frontera que separa la perfección del caos.

Amaurota

La ciudad ideal se plasma tomando como referente el Renacimiento y modelos arquitectónicos presentes en la pintura de Ghirlandaio, Piero della Francesca y Rafael. Este período es elegido por tratarse de una época que retoma la antigüedad greco-romana como modelo y en la que el antropocentrismo sitúa al hombre en el centro de todas las cosas. La correcta proporción y la geometría se convirtieron en los principios rectores y la renovación urbanística del momento se llevó a cabo de acuerdo con estas normas estéticas que el artista retoma en las obras de la exposición otorgándoles un discurso contemporáneo.
En el Renacimiento triunfó la tratadística a través de figuras como Alberti quien, en De re aedificatoria, defendió la función social de la arquitectura y la necesidad de aspectos normativos sobre la planificación de la ciudad. Así, el urbanismo buscó espacios racionales que respondiesen a unas reglas después de la intrincada red urbana heredada de la ciudad medieval. Los teóricos plantearon ciudades utópicas de nueva planta con un diseño regular y una distribución organizada de los espacios públicos, residenciales y comerciales. El orden urbano tendría una estrecha vinculación con la propia moralidad de sus habitantes de manera que, en este sentido, una ciudad perfecta se correspondería con una ciudad feliz y con una menor conflictividad social. Uno de los ejemplos más representativos es la pintura de La ciudad ideal de Urbino. Al situarla al pie de una urbe concebida como un auténtico paisaje de ruinas y devastación, Gorka incide de manera especialmente visual en la ambivalencia que todo proyecto utópico puede albergar. La perfección estética de la ciudad utópica no lo es menos en la ciudad distópica de este pintor. “Cuando se hace una ruina, hay que hacerla bien” sentenció Victor Hugo. Y es que en la obra de Gorka García la ruina, como la arruga, es bella. Dolorosamente bella. 

Nul: Libia

La historia del pensamiento utópico no comenzó en el Renacimiento sino que fue Platón uno de sus principales precedentes. El filósofo griego planteó en La República un modelo de sociedad ideal que influyó de forma directa en la obra de Tomás Moro y por ello recibe su particular homenaje en UTOPOS/DISTOPOS apareciendo su busto en una loggia. A Sobre el estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía de Moro, conocida popularmente como la citada Utopía, se sumaron otros textos que añadieron a los elementos heredados de la Antigüedad nuevas cualidades propias de la utopía moderna. Fueron Nueva Atlántida de Francis Bacon, La Ciudad del Sol de Tomasso Campanella y Cristianópolis de Johann Valentin Andreae. A ellos les sucedieron las reflexiones del mito del buen salvaje del filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau y el desarrollo de las utopías que prosiguieron a la Revolución francesa: el socialismo utópico de Saint-Simon, de Robert Owen y su New Harmony y de Charles Fourier y su sistema de falansterios; el socialismo científico de Marx y Engels; y  las propuestas anarquistas de Proudhon, Bakunin y Stirner. ¿Qué pasó en el siglo XX? La utopía dio paso a la pesadilla y trajo consigo los totalitarismos de primera mitad de siglo.

 En un orden social perfecto la diferencia, la pluralidad y la libre voluntad del individuo suponen obstáculos para alcanzar un sistema homogéneo y sin grietas. Ningún detalle puede quedar fuera de control de tal manera que, si la utopía pretende lograr un mundo sin tiranía ni opresión, la propia ciudad ideal a la que aspira parece aproximarse más a un espacio de clausura a modo de panóptico. El sueño de la razón produce monstruos y este proyecto de Gorka García da buena cuenta de ello a partir de una auténtica taxonomía pictórica de la ruina.

Midépolis

La literatura y la cinematografía de la segunda mitad del siglo XX ha recogido múltiples relatos distópicos. Los códigos del discurso utópico se tergiversan diagnosticando la sintomatología enferma de una sociedad individualista regida por la propiedad privada y la dinámica atroz del mercado. Ahora el apocalipsis no es provocado por la ira divina sino por la corrupción humana.
En el artículo De la utopía clásica a la distopía actual Luis Núñez Ladevéze señaló: “La utopía como idea, alumbra la distopía como praxis. Un sistema de perfeccionamiento social que en su origen es la utopía, se convierte en un método de control social, pues en eso consiste su práctica. Cuando la historia apague la luz de La Ciudad del Sol, se convertirá en 1984”. La distopía presentada por Orwell es el utopismo de Campanella invertido. Entre el sueño y la pesadilla, la frontera se difumina. En 1984 “la guerra es la paz”. Este axioma parece haberse convertido en el mantra de los mandatarios mundiales. El conflicto armado es una realidad y muchas ciudades de Siria parecen no haber existido nunca sino como ruina.

La ciudad utópica ha muerto y ha nacido la ciudad distópica. La dimensión comunitaria de la polis se ha esfumado y ha sido sustituida por un espacio público cada vez más reducido. A la modernidad líquida teorizada por Bauman le corresponden las que podrían calificarse como “ciudades líquidas”, ejemplificadas en última instancia por un paisaje de escombros. Quizás, sea la propia ruina la que a través de la ciencia de la devastación denominada por Bogacki como “destructología” permita, en palabras de Jean-YvesJouannais “arrojar luz sobre el futuro de la naciones y de los seres mediante la interpretación de los escombros de guerra”. Quizás, a modo de los adivinos etruscos que predecían el futuro examinando las entrañas del animal sacrificado, las vísceras de la devastación pétrea puedan ser estudiadas de forma crítica y retomar el afán reformista de la utopía. No todo está perdido. Las ciudades de Gorka García aún pueden albergar deseos detrás de la estética de la destrucción. 

La ilusión (Soyez realistes demandez l’impossible)


UTOPOS/DISTOPOS, Gorka García Herrera
Del 17 de marzo al 2 de mayo de 2017
Aurora Vigil-Escalera Galería de Arte


BlogURBS

El Cuaderno

Fundación Antonio Gala

Arterritory



martes, 7 de marzo de 2017

DE FERIAS VARIAS: UN BREVE RECORRIDO POR LA SEMANA DEL ARTE

La semana madrileña con más actividad artística de todo el año ha llegado a su fin y se ha cerrado con un ARCO más positivo que en anteriores ediciones. Bastante obra de calidad y, por lo que se ha visto, bastante venta también.

ARCOmadrid 2017, que ha contado con Argentina como "País invitado de Honor", ha desarrollado todo un programa paralelo de exposiciones vinculadas al arte latinoamericano: "Ultramar: Fontana, Kuitca, Seeber, Tessi" comisariada por Sonia Becce en el Museo Thyssen-Bornemisza, "Arte latinoamericano: una mirada a la Colección Constantini" comisariada por Estrella de Diego en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o "Certezas efímeras" de Leandro Erlinch en Espacio Fundación Telefónica, entre otras.

Nido de las Nubes, de Leandro Erlich
en Espacio Fundación Telefónica

La feria, como siempre, ha sido desbordante para cualquier espectador. Pero, puesto que después de la saturación llega la calma, tras descansar la vista y las piernas e ir revisando las fotografías realizadas, es posible analizar con calma las obras que me han atraído más. Del primer pabellón (el número 7) destaco las fotografías de Frank Thiel en la Galería Helga de Alvear, el Alex Katz de la Galería de Javier López y Fer Francés y las propuestas de la Galería Kewenig de Christian Boltanski y Nan Goldin.

Del segundo pabellón (el número 9) reseñaré alguna más puesto que, en conjunto, me ha parecido más atractivo en contenidos. En mi selección está la Galería Leyendecker y sus fotografías de Richard Mosse, F2 y sus obras de Miki Leal, la piezas de Juliao Sarmento en la italiana Giorgio Persano, las esculturas de Jaume Plensa en la Galería Senda y de Juan Muñoz en Elvira González, así como la obra del artista turco Ramazan Bayrakoglu de la Galería Lelong.

Ramazan Bayrakoglu. Galería Lelong / ARCO 2017

Por otro lado, la propia Lelong presentó uno de los proyectos especiales que han sobresalido en este ARCO y que se concentraron también en el pabellón 9. La galería francesa apostó por David Hockney y, entre el resto de Special Projects resaltó, además, el de Espaivisor "Poética y Política. Estrategias artísticas en la neovanguardia húngara" y Babi Dadalov en Jerome Poggi. De este artista visual y poeta de Azerbayán se pudo ver otro de sus murales de telas en la reciente exposición "Atlas de las Ruinas de Europa" en CentroCentro Cibeles y actualmente su trabajo se muestra en el MUSAC de León bajo comisariado de Manuel Olveira. En la propuesta de Espacio Valverde, el Salón Leibniz, distingo el proyecto presentado por Herrero de Tejada con el artista Julián Cruz.

En relación a los actos realizados en los foros de coleccionismo de la feria uno merece especial atención. Se trata de la presentación que llevó a cabo Arteinformado con su director Carlos Gerrero al frente de un arduo y completísimo informe de investigación que lleva por título "100 Activos Coleccionistas de Arte Latinoamericano". Dicho trabajo trata de responder a las siguientes preguntas sobre los coleccionistas: ¿quiénes son? ¿dónde nacieron y residen? ¿qué coleccionan? ¿cuál es su formación y ocupación? ¿cómo apoyan a la creación? o ¿qué grado de implicación tienen con los museos y centros de arte de sus países o del extranjero?. 

Babi Dadalov. Jerome Poggi / ARCO 2017

A la vera de ARCO, un sinfín de ferias más pequeñas se desarrollaron en Madrid. Es el caso de ArtMadrid, JustMad, Drawing Room y las recién estrenadas Urvanity e Hybrid. Quizás demasiada oferta para tan poco tiempo. A pesar de que la feria de Ifema ha ocupado gran parte de mis días he podido visitar también JustMad y Drawing Room. 
De la primera, que contó con una mejor organización que en la pasada edición, he seleccionado un top 3 conformado, por mujeres artistas vinculadas a Asturias, bien por nacimiento o bien por residencia. Este hecho no es casualidad sino fruto de la calidad de todas ellas. Es el caso de Soledad Córdoba en la Galería Blanca Berlín, Cristina Ferrández de PuxaGallery y Sandra Paula Fernández de la Galería Gema Llamazares. De Ferrández sobresale su potente proyecto titulado "Paso de Gigantes", una de cuyas fotografía fue adquirida por la Fundación Masaveu para su colección. Por su parte, Sandra Paula ha mostrado en Just una impresión digital sobre dibond de gran tamaño (230x150 cm) con 6 vídeos multimedia integrados titulada "Saving the Amazong", una crítica cargada de ironía acerca de la antropización radical del territorio y cómo el ser humano es capaz de arrasar con la naturaleza si el beneficio económico que pueda obtener de ella se cruza en su camino.

Saving the Amazong, de Sandra Paula Fernández.
Galería Gema Llamazares / JustMad 2017

La segunda edición de Drawing Room, con Mónica Álvarez Careaga a la cabeza, ha superado las expectativas y tanto la selección de galerías como de obras, ha sido impecable. En general reseño las propuestas de Galería Trinta con Eva Lotz y Pamen Pereira, la Galería Siboney con Florentino Daíz y Daniel Verbis y Gema Llamazares con Guillermo Peñalver y Estefanía Martín Sáenz. Además el programa mostrado por las galerías italianas también ha sido de lo más acertado. Pero, sin duda, para mi las piezas de la feria han sido las de Ángeles Agrela presentadas por la Galería Yusto/Giner.

Ángeles Agrela. Galería Yusto/Giner
Drawing Room 2017

Para poner fin a este breve recorrido por la semana madrileña del arte he de decir que, expresamente, plasmo en el texto todo aquello que me ha gustado. Lo negativo de las ferias prefiero dejarlo para otro momento o, por lo pronto, no darle protagonismo. Digo esto después de haber leído la semana pasada cantidad de artículos sobre la precariedad de los artistas en el sector. Suelo ser discreta pero me gustaría añadir que a veces al banco le falta una pata ¿Qué pasa con la situación de los Historiadores del Arte? Reivindico mi profesión como complementaria a la del artista y alzo la voz contra el intrusismo laboral de comisarios y críticos que salen hasta de debajo de las piedras y cuya formación específica es la justita. He sido eterna asistente de galería pero el hartazgo y el cansancio me llevaron a abandonar pese a lo mucho que me gustaba el trabajo. Ahora, como freelance, trato de sobrevivir del arte y ello se traduce en una ingente cantidad de trabajo que todo el mundo te encarga pero que nadie puede (o quiere) remunerar. Ahí estamos. Lo que ocurre es que normalmente no nos quejamos porque nos ponemos delante de una obra como la anteriormente citada de Juan Muñoz y el mundo se detiene. Se nos olvidan todos los males. Porque el arte es nuestra perdición pero también nuestra salvación. 

Juan Muñoz. Galería Elvira González / ARCO 2017

Artículo publicado en El Cuaderno: https://elcuaderno.blog/2017/03/02/



martes, 24 de enero de 2017

CUBISMO EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES DE ASTURIAS

Considerada como la primera vanguardia propiamente dicha, el Cubismo se convierte en protagonista del Museo de Bellas Artes de Asturias como consecuencia de la colaboración con la Fundación Telefónica.

La Colección Cubista de Telefónica se expone, hasta el 8 de enero, en la planta -1 del edificio de la ampliación de la pinacoteca asturiana. En ella se pueden ver 36 obras articuladas entorno a tres ejes: los lienzos de Juan Gris, otros cubismos parisinos (Albert Gleizes, Jean Metzinger, Louis Marcoussis, André Lhote, Georges Valmier, María Blanchard y Auguste Herbin) y la expansión del movimiento a través de artistas españoles y latinoamericanos (Manuel Ángeles Ortiz, Rafael Barradas, Xul Solar o Vicente Huidobro).

La muestra se complementa con una selección bibliográfica vinculada a los distintos cubismos y con el documental titulado  Juan Gris. Cubismo y Modernidad, del director José Luis López-Linares. En él se aborda la biografía del pintor cubista, su vida en París, su pertenencia al Bateau-Lavoir de Picasso, Braque, Apollinaire y Gertrude Stein, así como su estrecha relación con Henry Kahnweiler quien, junto con Ambroise Vollard se convirtió en uno de los principales marchantes de la época. Esta figura, surgida por primera vez entorno al Cubismo, tuvo una gran importancia para la Historia del Arte. Por medio del “dealer”, los artistas podían desvincularse del seguimiento comercial de su obra y aislarse en el proceso creativo. 

La fenetre aux collines, de Juan Gris
(óleo sobre lienzo, 95,5 x 114,5 cm, 1923)

La importancia de La Colección Cubista de Telefónica aparece definida en el díptico de la muestra. En él se puntualiza que “surgió con la intención de cubrir un vacío en las colecciones españolas sobre este movimiento detonante de las vanguardias y, con el paso del tiempo, se ha configurado como una completa y fundamental selección de obras que ponen de relieve la diversidad de las propuestas y técnicas cubistas desarrolladas a lo largo del tiempo. Formada en torno a la obra de Juan Gris, propone una visión complementaria a la de la historiografía tradicional -con Georges Braque y Pablo Picasso como creadores del movimiento-, en la que se incluyen además diferentes propuestas de artistas europeos y latinoamericanos afines a este lenguaje.”

La guitare sur la table, de Juan Gris
(óleo sobre lienzo, 85 x 97 cm, 1913)

El término Cubismo emergió de la mano de Matisse cuando, tras ver una obra de Braque, afirmó que “parecía estar hecha por pequeños cubos” y Guillaume Apollinaire se convirtió en su principal teórico tras escribir el ensayo crítico Les peintres cubistes (Los pintores cubistas) que se convirtió en el manifiesto del grupo.

La concepción de la visión múltiple del objeto en esta vanguardia, derivada de la influencia de Cèzanne, implica que los elementos son representados de forma simultánea desde diversos puntos de vista. Al mismo tiempo, no poseen límites absolutos  y se muestran afectados por las formas contiguas. Cuando los pintores cubistas realizan esta concepción de multivisión del objeto están presuponiendo a un nuevo espectador que tiene que realizar un verdadero esfuerzo mental frente al cuadro para intentar reconocer el asunto.

Entre las principales iconografías abordadas por el Cubismo y, presentes de forma predominante también en esta muestra del Museo de Bellas Artes, se encuentran los paisajes, los bodegones y los retratos. Los primeros dos géneros pueden aparecer combinados en obras como Balcón abierto y plato con pescados de Manuel Ángel Ortiz. En el caso del último de ellos destacan trabajos como el Retrato de Antonio de Rafael Barradas y el lienzo de Albert Gleizes que representa Jean Cocteau.

Jean Cocteau, de Albert Gleizes
(óleo y yeso sobre lienzo,
142 x 105,5 cm, 1916)

Esta vanguardia atravesó tres principales etapas: cezanniana (1907/09), en la que los pintores parten de la experiencia de Cézanne con panoramas de paisaje que responden a diferentes puntos de vista y donde la realidad está geometrizada; analítica (1910/11), en la que se produce una multiplicación de planos tan intensa que el objeto se hace irreconocible; y, por último, sintética (1912/14), en la cual se reduce el número de planos de nuevo y aparece el collage. En esta última fase es habitual encontrar zonas en los lienzos trabajadas con técnicas que imitan al mármol o a la madera. Un ejemplo en la presente exposición es La guitare sur la table (1913) de Juan Gris. En otras obras, el propio Gris incorpora collage como es el caso de Verres, journal et bouteille de vin, una técnica que aparece también en Il grapollo di uva (1914) del cubista argentino Emilio Pettoruti.

La Colección Cubista de Telefónica
en el Museo de Bellas Artes de Asturias


Artículo publicado en Bcollector