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martes, 26 de abril de 2016

LA COLECCIÓN DASKALOPOULOS: NEOBARROQUISMO Y TRANSGRESIÓN

El financiero e inversor Dimitris Daskalopoulos (Atenas, 1957) atesora una de las colecciones privadas más importantes del mundo. Este mecenas griego, seleccionado por la revista Art Review como una de las 100 personalidades más influyentes del mundo del arte, reconoce que su impulso hacia este sector comenzó siendo muy joven. Así, en una entrevista realizada por Vanesa García-Osuna para la revista Tendenciasdel mercado del arte, Dimitris describió evocadoramente cómo fue su primer encuentro con el arte:

“Tuve mi primera epifanía con el arte a la tierna e impresionable edad ¡de 12 años!. Dos tíos míos, muy cultivados, me llevaron de viaje por Europa –eran los años sesenta- e hicimos una parada en la Alte Pinakothek de Munich. Allí me quedé sentado en un banco durante dos horas, hipnotizado delante de las pinturas de Rubens. Me acuerdo del enorme impacto emocional que me produjo el cuadro ´La caída de los condenados´. Su composición y dramatismo te hacían sentir que estabas contemplando una imagen en perpetuo movimiento y que incluso podías escuchar los gritos. Recuerdo la belleza y la serenidad de la luz que emanaba de El Juicio Final”


Dimitris Daskalopoulos

Quizás, de esta primera experiencia sensorial, deriva la especial sensibilidad neobarroca que parece tener su pulsión de coleccionista.

           Arriesgada y transgresora en su conjunto, la Colección Daskalopoluos, reúne más de 400 obras de casi 200 creadores que encarnan algunos de los desarrollos artísticos más notables de las últimas décadas.

Dimitris realizó su primera adquisición importante en el año 1993 con la compra de una escultura de Rebecca Horn. A partir de ese momento, grandes nombres del mercado del arte pasaron a formar parte de la colección: Marcel DuchampLouise Bourgeois, David Hammons, Mona Hatoum, Robert GoberMike KelleyMartin Kippenberger, Sarah LucasDieter RothKiki Smith, Rosemarie Trockel, Rachel Whiteread, Marina Abramović, Chris Ofili, Thomas Hirschorn, Damien Hirst, Paul McCarthy…


Tomato head (1994, Paul McCarthy`s)

          Para Daskalopoulos coleccionar significa escoger la obra atendiendo a una sensibilidad estética propia y al contenido de la misma de tal modo que, cada adquisición, interrelacione de manera coherente con el resto.  No se trata de tener una colección temática pero sí que esté vertebrada por un hilo conductor que le dé sentido, en este caso como reflejo de su visión del mundo y de su interés por las cuestiones universales de la condición humana: el cuerpo como ámbito de violencia psicológica, lucha ideológica y social; la individualidad y el sentimiento de comunidad; la identidad cultural, los conflictos geopolíticos (Guerra del Golfo, conflictos en Líbano, el problema kurdo, la Guerra de Irak… de la mano de artistas como Kutlug Ataman, Steve McQueen o Rivane Neuenschwander) o los excesos del capitalismo. Éstos últimos representados de manera excepcional por la barroca obra Exhumando la glotonería: otro réquiem (Exhuming Gluttony, 2006/11) de la artista africana Wangechi Mutu, en la que refleja la gula de la sociedad actual.

Exhuming Gluttony (2006/11, Wangechi Mutu)

Un núcleo importante de la colección está conformado por instalaciones y esculturas de gran formato que, en los últimos quince años, han sido prestadas a más de 120 museos internacionales de Europa y EE.UU. El empresario griego considera fundamental la presentación pública de las grandes obras de arte que están en mano de particulares. Aunque hay quienes han expresado su preocupación por el posible conflicto de intereses que pueda suponer exponer obras privadas en instituciones públicas. Sobre este tema opinó Daskalopoulos para Art+Auctionmagazine:

“La cuestión de la presentación de las colecciones de arte privadas en los museos ha sido, en mi opinión, motivo de injusta controversia. Los grandes museos del mundo no existirían sin la previsión de coleccionistas privados y su compromiso de garantizar el acceso público a las obras de arte excepcionales.”

Current Disturbance (2010, Mona Hatoum)

Entre los años 2010 y 2011 la colección se expuso en la Whitechapel Art Gallery de Londres como parte de su programa para dar a conocer al público general destacadas colecciones privadas. Bajo el título “Keeping It Real”, la muestra se articuló en cuatro micro-exposiciones encadenadas unas con otras: “The Corporeal”, “Subversive Abstraction”, “Current Disturbance” y “Material Intelligence”.

Posteriormente, el Museo Guggenheim de Bilbao presentó en la primavera del año 2011 la exposición El intervalo luminoso: The D. Daskalopouloscollection. El título de la muestra procedía de los escritos del filósofo griego Nikos Kazantzakis (1883–1957), que concebía la vida como un “intervalo luminoso” donde el individuo debe convivir con el pleno conocimiento de la inevitabilidad de la muerte, y cuyo pensamiento fue especialmente influyente en la práctica coleccionista de Dimitris Daskalopoulos. 

Palms (2007, John Bock)


Artículo publicado para Bcollector

domingo, 18 de enero de 2015

GALERÍAS Y GALERISTAS: PASADO, PRESENTE Y FUTURO

      Las galerías constituyen piezas fundamentales dentro del puzzle del sistema del arte. Enriquecen la oferta cultural de un sector en el que, hoy en día y debido a las circunstancias económicas, el ámbito privado va ganando peso frente a las cada vez más escasas iniciativas provenientes del medio público. Esta presencia in crescendo tiene lugar a pesar de que las galerías de arte viven un momento difícil y, en muchos casos, de transición a nuevos modelos de gestión. La permanentemente citada crisis económica ha provocado un descenso del consumo, al que ha de sumarse el incomprensible IVA cultural del 21 % y la ausencia en nuestro país de un coleccionismo privado consolidado debido en parte a la falta de apoyo político y a la inexistencia de un marco fiscal estimulador.

   Las galerías de arte se caracterizan por su ambivalencia funcional: cultural pero también económica. Como negocio privado exhiben, promocionan y venden obras de arte. Pero, además de ello, juegan el papel esencial de poner en conexión las últimas tendencias artísticas con el público.
La figura del galerista, compleja y polivalente, es clave en el desarrollo de este tipo de negocio cultural. Pearl Lam, directora de la Pearl Lam Galllery, define de forma muy clara esta profesión a la par que establece una auténtica declaración de intenciones: 

“Ser galerista es un medio de crear una plataforma que permita a los visitantes interactuar con las obras de arte en las que nosotros, los galeristas, creemos (…). Exponer la obra de creadores famosos y reconocidos en contextos diferentes, y también dar una oportunidad a artistas emergentes con los que tenemos un compromiso.
Me gusta conocer a artistas y conservadores. Son una fuente permanente de inspiración y de aprendizaje, que me ayuda a forjar mis propias ideas y opiniones. El proceso de construir la reputación de un artista y de presentarlo en el mercado es otro aspecto de la labor de galerista que aprecio particularmente.”

La galerista Pearl Lam
      
      El eje central de la gestión de una galería consiste en tejer una red para sus artistas con el objetivo de dar a conocer al creador en el sector y fomentar la movilidad de su obra. Para ello, organizan exposiciones y otras actividades como conferencias y visitas guiadas, acuden a ferias de arte y bienales, venden obra a coleccionistas e instituciones destacadas e intercambian artistas con otras galerías.

El galerista actúa como representante participando en la construcción de la trayectoria profesional de los artistas, siendo también imagen de marca, de tal modo que, su profesionalidad y experiencia en el sector funcionan como una garantía que incrementa el valor de la obra que vende y ofrece seguridad y confianza a sus coleccionistas.

     En el siglo XX encontramos destacados galeristas que aúnan las características esenciales de lo que supone esta profesión. Como muestra están los carismáticos Paul Guillaume y Peggy Guggenheim.
Paul Guillaume fue coleccionista y también un galerista que brindó apoyo moral y económico a artistas tan importantes como Derain, Modigliani, Van Dongen, De Chirico, Delaunay o Soutine. Se convirtió en figura esencial dentro del mercado del arte en el primer tercio del siglo XX y en 1914, en vísperas de la primera guerra mundial, abrió una pequeña galería que inauguró con una exposición de los artistas rusos Mijail Larionov y Natalia Gontcharova. 
Pionero en el sector junto con otros nombres como Durand-Ruel o Ambroise Vollard, Guillaume encarnó la imagen del galerista polifacético pues, además de marchante que vende obra a sus clientes, desarrolló otros cometidos asumiendo un activo papel en el ambiente cultura de su época. Actuó como fiel amigo de muchos artistas, descubrió nuevos talentos,  medió entre el arte de vanguardia y el público y defendió la obra de sus creadores no sólo por medio de exposiciones sino también de publicaciones, muchas de las cuales con textos firmados por nombres tan destacados como Apollinaire y André Salmon.
Guillaume, además de comercial y mecenas, fue consejero de la colección del adinerado médico norteamericano doctor Barnes. Paul gozaba de estatus y de autoridad de opinión dentro del sector. De hecho, Modigliani lo retrató en 1915 bajo el lema novo pilota aludiendo a su reputación de adalid del arte moderno. 

Retrato de Paul Guillaume como Novo Pilota (1915, Modigliani)

      El segundo ejemplo seleccionado es Peggy Guggenheim, galerista, coleccionista y gran mecenas. Abrió las puertas de su galería Art of this Century el 20 de octubre de 1942 con el doble objetivo de exhibir su colección y de organizar exposiciones comerciales. Para tal día Peggy lució un pendiente hecho por Calder y otro por Tanguy. Este gesto no tuvo nada de banal, pues su fin fue expresar un auténtico compromiso con el arte y los artistas a los que apoyaba, así como su imparcialidad entre los surrealistas y los abstractos. Incluso, impulsada por el deseo de motivar a los artistas de su galería, terminó comprando muchos de los cuadros que exponían.

    Peggy no fue una galerista dedicada al simple comercio del arte. Peggy adoraba el arte, era fundamental en su vida. No era una mera mercancía ni una simple inversión, era su pasión, de tal modo que formó una colección que contó con obra de los principales exponentes de las vanguardias: Braque, Picasso, Ernst, Dalí, Magritte, Brancusi, Kandinsky o Giacometti.
Calificada como la Medicis del siglo XX se convirtió en la auténtica impulsora del arte moderno y, desde su galería, fomentó el desarrollo del arte americano contemporáneo, especialmente del expresionismo abstracto siendo, además, la principal promotora de la carrera de Pollock.

Peggy Guggenheim
       
      La mayor parte de los galeristas destacan que una de las motivaciones principales de su trabajo es el contacto directo con los artistas. Paul Guillaume y Peggy Guggenheim fueron ejemplos de ello. Pero, además de esta labor de relaciones públicas, el galerista abarca un amplio campo de gestión que precisa de una gran polivalencia funcional. Romain Degoul, director de la Galería París-Beijing afirma que “este oficio es una pasión, son cien profesiones en una sola.”
La galería es un agente del mercado del arte cuya gestión comprende la promoción artística, el dominio de los medios de comunicación y la publicidad,  las estrategias de venta y la definición de los programas expositivos de cada temporada. También se precisa del control de otros ámbitos como es el de la gestión documental que implica la catalogación y registro de obras, así como la conservación de las mismas en depósito y los trámites de los seguros destinados a cubrir daños o pérdidas tanto por su almacenamiento como por su transporte o exhibición.


El galerista Romain Degoul
     
    El galerista debe llevar una organizada gestión informática de inventarios, artistas y clientes. Dicho campo de la gestión cultural se convierte en la columna vertebral que rige la organización óptima de este tipo de empresa. En relación a los clientes es clave hacer hincapié en el marketing directo, el mailing dirigido a los potenciales compradores. Además de ello, un factor fundamental en la actualidad es la optimización de los recursos que ofrece la Web 2.0, centrados en la página web y las redes sociales.

Internet ha revolucionado el medio redefiniendo la forma de exhibir y vender arte por parte de los creadores, de comprarlo por parte de los coleccionistas y de experimentarlo por parte del público. Un conocido ejemplo de ello es la galería online de Charles Saatchi, la Saatchi Art. Se trata de una plataforma para los artistas que no poseen marchante, permitiéndoles presentar su obra, comunicarse con otros artistas y vender a coleccionistas. El galerista ha declarado que se siente especialmente orgulloso de este proyecto: “Personalmente, me siento muy feliz al ver que más de 120.000 utilizan hoy la página como escaparate. Antes me deprimía cada vez que visitaba a un artista en uno de esos edificios que albergan unos 50 estudios porque sabía que 49 de ellos rara vez recibirían la visita de alguien que tuviera un impacto significativo en sus carreras. La página está sirviendo para sacar a la luz la obra de montones de artistas y colgarla en las paredes de los coleccionistas. Es emocionante. Ojalá hubiera sucedido antes.”

Charles Saatchi
     
     La Web 2.0 permite interactuar de forma directa con el público y posibilita unas estrategias de comunicación altamente efectivas para dar a conocer a los artistas y su trabajo, crear eventos y publicitar actividades y exposiciones. Del conocido como marketing “boca a oreja”  o “boca a boca” se ha evolucionado al marketing del “me gusta” y del “tweet a tweet”.
Un reciente estudio que analiza la visibilidad de las galerías en la red social Facebook, afirma que “la mayoría de los responsables de las galerías de arte no ha incorporado aún estas herramientas de comunicación online en sus planes y actividades de promoción cultural.”. Su presencia es escasa, con pocas publicaciones o contenidos carentes de interés, lo que conlleva una participación limitada del público e impide que la interacción sea fluida. Este medio de comunicación no debe infravalorarse ya que, como sentencia el estudio, “cada día hay más periodistas culturales y coleccionistas de arte que consultan las redes sociales para informarse de tendencias y para estar al día sobre novedades y noticias relacionadas con el sector.”

     Analizadas las principales líneas de la gestión de una galería y las novedades que presenta el sector tras su incorporación a la Web 2.0 queda matizar que, en la actualidad, la clave de la subsistencia se basa en una renovación constante. Somos espectadores de un momento de inflexión en este ámbito. Artistas y comisarios persiguen regenerar y dinamizar el panorama artístico buscando e ideando espacios diferentes a los tradicionales para desarrollar nuevos modelos de gestión cultural. Espacios alternativos e independientes al margen de las instituciones públicas, los museos y las galerías. Éstas últimas son rechazadas con frecuencia por la presión que supone la necesidad de ventas, también porque se busca la movilidad e itinerancia, se pretende salir del cubo blanco ganando en libertad, flexibilidad y experimentación. Los lugares escogidos son viviendas particulares, estudios y talleres de artistas, espacios industriales en desuso, garajes, escaparates de comercios… Esta nueva realidad, en mutación constante, convierte al futuro de la gestión de las tradicionales galerías en un tour de force de reinvención continua.


Bibliografía:

CELAYA, Javier; IRIARTE, Jorge y SALDAÑA, Iñaki: Visibilidad de las Galerías de Arte Contemporáneo en Facebook. www.dosdoce.com, año 2014.
ESPEL ALDÁMIZ ECHEVARRÍA, Miguel: El mercado del arte. Reflexiones y experiencias de un marchante. Ediciones Trea, Gijón, 2013.
GILL, Anton: Peggy Guggenheim. Confesiones de una adicta al arte. Plaza y Janés, Barcelona, 2002.
JIMÉNEZ BLANCO, María Dolores y MACK, Cindy: Buscadores de belleza. Historias de los grandes coleccionistas de arte. Ariel, Barcelona, 2007.
El Mercado de Arte Contemporáneo. El informe anual Artprice 2013.
Me llamo Charles Saatchi y soy un artehólico. Phaidon, Nueva York, Londres, 2010


Artículo publicado en la revista Doblespacio Magazine nº2: Gestión de los espacios culturales


domingo, 26 de octubre de 2014

PARA SABER MÁS SOBRE COLECCIONISMO

¿Cómo iniciarse como nuevo coleccionista?
“Vea todo el arte que pueda, y lea, lea y  lea.” (Sadie Coles, galerista, Londres)


    Los verbos ver y leer forman el binomio imprescindible para todo coleccionista o futuro coleccionista de arte. Como el saber no ocupa lugar, según reza el refrán, aquí se presentan unas lecturas para quienes deseen profundizar en el tema.
Entre las recomendaciones bibliográficas destaca “Buscadores de belleza. Historia de los grandes coleccionistas de arte”, de María Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack. En este libro de la editorial Ariel, las autoras analizan la figura de destacados coleccionistas como José Lázaro Galdiano, Paul Guillaume, Shchukin y Morozov, Peggy Guggenheim, Hans-Heinrich Thyssen Bornemisza o Giuseppe Panza.
Sus motivaciones a la hora de coleccionar, el reflejo de sus personalidades a través de las obras que adquieren o la vocación filantrópica de muchos de ellos, son algunas de las cuestiones que se abordan en la obra y que ayudan al lector a adentrarse en el mundo del coleccionismo.

Buscadores de belleza

    “Coleccionar Arte Contemporáneo”, de la editorial Taschen y escrito por Adam Lindemann, estudia la materia recogiendo las opiniones de los siete protagonistas del mercado del arte: artistas, críticos, marchantes y galeristas (Larry Gagosian Barbara Gladstone, Max Hetzler, Emmanuel Perrotin…), asesores, coleccionistas (Jakis Joannou, Jean-Pierre Lehmann, François Pinault, Charles Saatchi…), expertos en casas de subastas de Christie`s, Phillips de Pury & Company y Sotheby`s, además de directores de museo y comisarios.
En el libro se reflexiona en relación a quien promueve, a quien vende y a quien colecciona arte contemporáneo. Lindemann explica de manera sencilla las características de las compras en el mercado primario, el mercado secundario, la compra en subasta o en feria de arte.
La última parte del libro incorpora un anexo con información instructiva, comenzando por una conversación con Samuel Keller, exdirector de Art Basel (Basilea) y Art Basel Miami y, en la actualidad, director de la fundación Beyeler. Además, añade un calendario anual que recorre mes por mes los acontecimiento destacados que puedan interesar a un coleccionista en relación a ferias y casas de subastas, un glosario de términos útiles para el conocimiento del sector y también una recopilación de revistas de consulta y páginas web.

Coleccionar Arte Contemporáneo

     Fundada en 2007, con periodicidad mensual y distribuida en diez países, “Tendencias del Mercado del Arte” es una revista sobre arte y coleccionismo.
Amena, didáctica y con un buen diseño, esta publicación está dirigida al profesional del arte pero también al público amateur.
Comprende el arte de todos los periodos históricos, desde la Antigüedad Clásica hasta las últimas tendencias del Arte Contemporáneo y sus contenidos están conformados por entrevistas a expertos en mercado del arte, críticos, comisarios y coleccionistas, reportajes de investigación sobre el sector, análisis de los artistas estrella de las casas de subastas y artículos sobre inversión y cuestiones jurídicas en el arte firmados por reputados expertos.
A todo ello hay que añadir que, con motivo de ferias y eventos destacados del ámbito cultural nacional e internacional, Tendencias del Mercado del Arte publica números especiales en edición bilingüe español-inglés y el Anuario Coleccionar Arte Contemporáneo, una completa guía para el coleccionista.

Tendencias del Mercado del Arte

Artículo publicado para Bcollector: 
http://www.bcollector.net/para-saber-mas-sobre-coleccionismo/